El agro de Norteamérica sale en defensa del T-MEC antes de su revisión
Más de 130 organizaciones de México, Estados Unidos y Canadá reclamaron preservar el acuerdo comercial y advirtieron sobre los riesgos de alterar las reglas que sostienen el comercio agroalimentario regional.
Más de 130 organizaciones agroalimentarias de México, Estados Unidos y Canadá reclamaron la continuidad y el fortalecimiento del T-MEC en medio del proceso de revisión del acuerdo comercial. El pronunciamiento cobra relevancia porque el tratado sostiene buena parte del intercambio agrícola de Norteamérica, una región que concentra más de 500 millones de consumidores y uno de los mayores flujos comerciales de alimentos del mundo.
La petición fue presentada mediante una carta conjunta dirigida a las autoridades comerciales de los tres países, en la que productores, asociaciones empresariales y organismos del sector advirtieron que cualquier debilitamiento del acuerdo podría generar incertidumbre para las inversiones, afectar las cadenas de suministro y reducir la competitividad regional.
Los firmantes sostienen que el tratado ha permitido consolidar una integración productiva que hoy resulta fundamental para el abastecimiento de alimentos, la estabilidad de los mercados y el crecimiento de las exportaciones agrícolas.
Un acuerdo que sostiene el comercio agroalimentario regional
Desde la entrada en vigor de los acuerdos de libre comercio en Norteamérica, el intercambio agroalimentario entre los tres socios ha mostrado una expansión constante. Las organizaciones destacan que la eliminación de barreras comerciales y la armonización de normas permitieron desarrollar cadenas productivas altamente integradas.
Para regiones exportadoras de México, el acceso preferencial al mercado estadounidense continúa siendo uno de los principales motores de crecimiento para productos hortícolas, frutas, granos y alimentos procesados.
Los representantes del sector remarcan que el T-MEC no solo facilita el comercio, sino que también brinda previsibilidad a productores, industrias e inversionistas que dependen de reglas claras para planificar nuevas inversiones y expandir sus operaciones.
Otro de los aspectos valorados es el fortalecimiento de los mecanismos sanitarios y fitosanitarios. Según las organizaciones, estos instrumentos contribuyen a que las decisiones comerciales se basen en criterios científicos, reduciendo el riesgo de restricciones arbitrarias que puedan afectar el flujo de mercancías.
Competitividad, seguridad alimentaria y nuevos desafíos
La defensa del acuerdo llega en un momento particularmente sensible para la agricultura norteamericana. El sector enfrenta mayores costos de producción, fenómenos climáticos extremos, presión sobre los márgenes de rentabilidad y un escenario geopolítico que agrega incertidumbre a los mercados internacionales.
Frente a este panorama, los organismos consideran que mantener un marco comercial estable permitirá amortiguar riesgos y preservar la competitividad de la región frente a otros grandes exportadores agrícolas del mundo.
Además, subrayan que la integración comercial ha contribuido a fortalecer la seguridad alimentaria regional, garantizando el abastecimiento de productos agrícolas durante períodos de volatilidad o problemas climáticos localizados.
La posición conjunta refleja la preocupación del sector por evitar retrocesos en un esquema que durante las últimas décadas impulsó el crecimiento del comercio agroalimentario entre los tres países. Para las organizaciones firmantes, la revisión del T-MEC representa una oportunidad para modernizar y fortalecer el acuerdo, pero sin alterar los principios que permitieron consolidar a Norteamérica como una de las regiones agrícolas más dinámicas del planeta.

