El reclamo de los maiceros volvió a paralizar Culiacán y amenaza con escalar a todo Sinaloa
Productores bloquearon el acceso al aeropuerto para exigir el pago de un apoyo prometido hace cuatro meses y ya analizan nuevas protestas.
La paciencia de los productores de maíz de Sinaloa llegó a su límite. Este lunes, agricultores bloquearon totalmente la calzada Aeropuerto, una de las principales vías de acceso al Aeropuerto Internacional de Culiacán, para exigir el pago del apoyo de 400 pesos por tonelada comprometido por las autoridades. La protesta, que provocó importantes complicaciones en el tránsito, marca un nuevo capítulo de la crisis que atraviesa el principal estado productor de maíz de México y podría derivar en movilizaciones de mayor alcance si no hay una respuesta oficial.
La manifestación se concentró frente a las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), donde los productores advirtieron que no aceptarán nuevos retrasos y reclamaron que los recursos prometidos sean depositados de inmediato.
Durante una asamblea realizada en el lugar, los agricultores debatieron la posibilidad de endurecer las medidas de presión. Entre las alternativas figuran una marcha hacia el Palacio de Gobierno estatal para solicitar una audiencia con la gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde, bloqueos en casetas de peaje, protestas en instalaciones de Pemex e incluso manifestaciones dentro del Aeropuerto Internacional de Culiacán.
Un apoyo prometido que sigue sin llegar
El origen del conflicto es el retraso en el pago del incentivo extraordinario de 400 pesos por tonelada de maíz, un programa anunciado por el Gobierno de Sinaloa como complemento para mejorar el precio recibido por los productores. El esquema fue presentado en abril con el objetivo de ayudar a alcanzar un valor cercano a los 6.000 pesos por tonelada, mediante un esfuerzo conjunto entre el gobierno estatal y la Federación.
Sin embargo, numerosos agricultores aseguran que entregaron su producción desde abril y, cuatro meses después, todavía no recibieron el recurso comprometido. Según los manifestantes, esta demora agrava una situación financiera ya deteriorada por la caída de los precios internacionales del maíz, el aumento de los costos de producción y los efectos de la sequía que afectó amplias zonas agrícolas del estado.
Los organizadores de la protesta, encabezados por el profesor José Porfirio Avilés Ibarra, sostienen que el reclamo va más allá del incentivo económico. Denuncian un escenario de bajos precios, falta de apoyos, problemas de comercialización y escasa rentabilidad, factores que han puesto en jaque a cientos de explotaciones agrícolas y ganaderas.
El maíz vuelve a poner a prueba al Gobierno
Las protestas de los maiceros no son un hecho aislado. En los últimos años, Sinaloa ha protagonizado numerosas movilizaciones para reclamar mejores condiciones de comercialización y precios que permitan cubrir los costos de producción. Los bloqueos de carreteras, casetas e incluso del aeropuerto de Culiacán ya se convirtieron en una herramienta recurrente de presión cuando las negociaciones con las autoridades no avanzan.
Como respuesta a la movilización, el jefe de la oficina de Sader en Sinaloa, Jesús Vega Acuña, anunció una reunión con representantes de más de cien bodegas para revisar el estado de los registros de productores y avanzar con la integración de los expedientes que serán enviados a las oficinas centrales.
No obstante, el funcionario reconoció que todavía no existe una fecha definida para el inicio de los pagos, una respuesta que no logró desactivar el malestar entre los productores.
Al cierre de la jornada, el bloqueo continuaba sobre el cruce del bulevar Emiliano Zapata y la calzada Aeropuerto, mientras las autoridades recomendaban utilizar rutas alternativas para ingresar a la ciudad.
Con la cosecha ya comercializada y miles de productores esperando cobrar un apoyo que consideran indispensable para sostener su actividad, el conflicto amenaza con escalar si en los próximos días no aparecen respuestas concretas. Para una región donde el maíz es uno de los principales motores económicos, el desenlace de esta protesta podría marcar el tono de la relación entre el campo y el Gobierno durante el resto de la campaña.

