EE.UU. toma una decisión que golpea al negocio del aguacate mexicano
La suspensión temporal de inspecciones del USDA frena nuevos embarques desde Michoacán y amenaza una cadena exportadora clave para México.
El gobierno de Estados Unidos suspendió este miércoles las actividades de inspección del Departamento de Agricultura (USDA) en Michoacán tras una alerta de seguridad, una medida que impide autorizar nuevos embarques de aguacate hacia el principal mercado de exportación de México. La decisión, confirmada por la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), genera preocupación por su impacto inmediato en una de las cadenas agroalimentarias más importantes de América Latina y en un negocio que mueve miles de millones de dólares al año.
La alerta obligó a retirar temporalmente a los oficiales regulatorios estadounidenses encargados de verificar el cumplimiento de los protocolos sanitarios en las empacadoras autorizadas. Sin esa certificación, el aguacate mexicano no puede ingresar al mercado estadounidense, por lo que los nuevos embarques quedaron suspendidos hasta nuevo aviso. La medida afecta directamente el ritmo de exportación desde Michoacán, estado que concentra la mayor parte de la producción destinada a Estados Unidos.
La industria busca evitar que el freno se convierta en un problema mayor
La APEAM informó que solo podrá procesarse la fruta recibida el 4 de agosto bajo supervisión del USDA, mientras que el aguacate descargado posteriormente no podrá destinarse a exportación. Además, los empaques no tienen autorización para realizar nuevos embarques, por lo que cada empresa deberá ajustar sus operaciones mientras continúe la suspensión. La organización, que agrupa a 35.000 productores y 94 empacadoras, inició gestiones con autoridades mexicanas para restablecer las inspecciones lo antes posible.
Más allá del efecto inmediato sobre la logística, el episodio refleja la vulnerabilidad de una cadena exportadora altamente dependiente del mercado estadounidense. Estados Unidos compra la mayor parte del aguacate mexicano, por lo que cualquier interrupción en los mecanismos de inspección repercute rápidamente en productores, empacadores, transportistas y comercializadores. Si la suspensión se prolonga, el sector podría enfrentar mayores costos operativos, acumulación de inventarios y presión sobre los precios.
La situación también pone de relieve que la seguridad se ha convertido en un factor determinante para el comercio agroalimentario internacional. Además del cumplimiento de normas fitosanitarias y de calidad, los programas de exportación requieren condiciones que permitan operar con normalidad a los inspectores internacionales. Por ahora, la industria aguacatera permanece a la espera de que las autoridades de ambos países encuentren una solución que permita reactivar el flujo comercial y evitar un mayor impacto sobre una de las exportaciones agrícolas más valiosas de México.

