México y Canadá buscan blindar el T-MEC hasta 2042 y presionan a EE.UU. por más certidumbre
La propuesta llega en medio de tensiones por los aranceles al acero, aluminio y automóviles. Ambos países consideran que extender el acuerdo es clave para atraer inversiones y sostener el comercio regional.
México y Canadá dieron un paso conjunto para intentar asegurar la continuidad del principal acuerdo comercial de América del Norte. Ambos gobiernos solicitaron formalmente a Estados Unidos extender por 16 años adicionales la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una decisión que llevaría su horizonte hasta 2042 y que busca ofrecer mayor estabilidad a las empresas, fortalecer las inversiones y consolidar las cadenas de suministro regionales.
La propuesta fue presentada semanas antes de la revisión trilateral prevista para concluir el 1 de julio de 2026, una instancia considerada determinante para definir el rumbo del acuerdo que regula una de las zonas comerciales más importantes del mundo.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, confirmó que el gobierno mexicano ya envió una carta formal a Washington expresando su respaldo a la ampliación. La comunicación fue dirigida al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y compartida con el ministro canadiense Dominic LeBlanc.
Según la posición mexicana, la extensión del tratado permitiría reducir la incertidumbre regulatoria y generar mejores condiciones para la llegada de nuevas inversiones productivas en la región.
La administración mexicana sostiene que, tras casi seis años de funcionamiento, el acuerdo ha demostrado ser una herramienta fundamental para la integración económica regional y para la competitividad de América del Norte frente a otros bloques comerciales.
La propuesta también responde a una preocupación creciente entre empresas manufactureras, exportadores y compañías vinculadas a las cadenas globales de suministro, que buscan reglas claras y previsibilidad de largo plazo para definir nuevas inversiones.
Aranceles y comercio, los temas que dominan la discusión
La revisión del T-MEC se desarrolla en un contexto de tensiones comerciales entre los socios norteamericanos. Aunque el acuerdo continúa vigente, varios sectores industriales siguen afectados por los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre determinados productos provenientes de México.
Desde marzo de 2025, Washington aplica gravámenes de hasta 25% a algunas importaciones de automóviles, acero y aluminio que no cumplen plenamente con las reglas de origen establecidas dentro del tratado.
Para México, estas medidas representan uno de los principales obstáculos para aprovechar todo el potencial del acuerdo. Las autoridades mexicanas vienen reclamando la eliminación de esos aranceles y consideran que limitan el crecimiento del comercio regional.
La preocupación tiene una fuerte base económica. Actualmente, 83,6% de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense, lo que convierte a Estados Unidos en el principal socio comercial del país por amplio margen.
Los datos más recientes muestran además que las exportaciones mexicanas crecieron 22,5% durante los primeros cuatro meses de 2026, confirmando la importancia estratégica del mercado norteamericano para la economía mexicana.
Uno de los sectores más sensibles es el automotriz. La industria representa aproximadamente 20% del total de las exportaciones mexicanas y ha sido una de las más afectadas por las restricciones comerciales. Durante el primer cuatrimestre del año, las ventas externas del sector registraron una caída cercana al 5%, atribuida en parte al impacto de los aranceles.
México considera que la ampliación del acuerdo enviaría una señal positiva a los mercados y permitiría reforzar la integración industrial que existe entre los tres países.
El respaldo a la extensión también surgió de un amplio proceso de consultas impulsado por la Secretaría de Economía mexicana. Durante los últimos meses de 2025 se realizaron 30 foros sectoriales y consultas públicas en distintas regiones del país, donde empresarios, productores y representantes industriales coincidieron en la necesidad de mantener el tratado y reducir las barreras comerciales existentes.
Canadá comparte una visión similar. El ministro Dominic LeBlanc y la principal negociadora comercial canadiense, Janice Charette, viajaron a Washington para participar en reuniones con funcionarios estadounidenses y trasladar oficialmente la posición de Ottawa.
Para el gobierno canadiense, el T-MEC ha generado beneficios significativos para las tres economías y constituye una pieza central de la integración productiva regional. La continuidad del acuerdo aparece como una prioridad en un momento donde la competencia global por inversiones industriales se intensifica.
La eventual extensión hasta 2042 también es observada con atención por sectores vinculados al agro y la industria alimentaria. La estabilidad comercial resulta especialmente relevante para cadenas exportadoras de granos, carnes, frutas, hortalizas y alimentos procesados que dependen de un flujo constante de comercio dentro de América del Norte.
Las próximas semanas serán decisivas. La revisión prevista para julio no solo definirá si existe consenso para prolongar la vigencia del acuerdo, sino también si Washington está dispuesto a revisar algunas de las medidas comerciales que hoy generan fricciones con sus dos principales socios.
Lo que está en juego supera la duración de un tratado. La discusión determinará el grado de integración económica que tendrá América del Norte durante las próximas décadas y el nivel de certidumbre que recibirán las empresas que invierten y producen dentro de una región que concentra billones de dólares en comercio anual.

