México construirá una megaplanta de urea que podría cambiar el mercado agrícola
Una nueva planta de urea de US$ 1.500 millones podría cubrir gran parte de la demanda nacional y fortalecer la producción agrícola del país.
México inició el desarrollo de un proyecto de fertilizantes valuado en más de US$ 1.500 millones que apunta a producir un millón de toneladas anuales de urea, reducir la dependencia de importaciones y fortalecer la seguridad alimentaria nacional. La iniciativa, que se construirá en el estado de Durango y prevé generar más de 3.000 empleos especializados, es considerada una de las inversiones industriales más importantes de los últimos años para el sector agropecuario mexicano.
La producción de fertilizantes se ha convertido en un tema estratégico para México debido a la fuerte dependencia de proveedores externos. El acceso a estos insumos impacta directamente sobre los costos agrícolas y, en consecuencia, sobre la competitividad de los productores y la disponibilidad de alimentos.
Actualmente, una gran parte de la urea utilizada por la agricultura mexicana proviene del exterior. Esta situación expone al país a las fluctuaciones de precios internacionales, problemas logísticos y cambios en el comercio global que pueden afectar el abastecimiento de uno de los nutrientes más utilizados en la producción agrícola.
Una planta que apunta a cubrir buena parte de la demanda nacional
El complejo industrial tendrá una superficie cercana a las 150 hectáreas y contará con capacidad para producir un millón de toneladas de urea por año. Además de abastecer al mercado interno, el proyecto contempla oportunidades de exportación hacia Estados Unidos y otros países de América Latina.
De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de la Industria Química, México importó alrededor de 1,7 millones de toneladas de urea durante 2024. Si la nueva planta alcanza su capacidad prevista, podría representar cerca del 58% de ese volumen, una cifra que modificaría significativamente la estructura de abastecimiento del país.
El proyecto también incorporará generación propia de energía y sistemas de captura de dióxido de carbono, con el objetivo de reducir el impacto ambiental de la operación y mejorar la eficiencia de los procesos industriales.
Para el sector agropecuario, una mayor disponibilidad local de fertilizantes podría traducirse en una oferta más estable y una menor exposición a los cambios de precios registrados en los mercados internacionales durante los últimos años.
Impacto económico y generación de empleo
La iniciativa prevé la creación de más de 3.000 puestos de trabajo especializados durante las etapas de construcción y operación. Además, contempla recursos destinados a programas de desarrollo comunitario e infraestructura social en las zonas cercanas al proyecto.
El cronograma establece que la etapa inicial estará enfocada en ingeniería, permisos y desarrollo técnico. La construcción comenzará durante el cuarto trimestre de este año y la conclusión mecánica de la primera fase está prevista para finales de 2028.
Posteriormente, las tareas de puesta en marcha y pruebas operativas se desarrollarán durante 2029, con el objetivo de iniciar la producción comercial antes de finalizar ese año.
La apuesta por ampliar la capacidad nacional de fabricación de fertilizantes forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la producción agrícola mexicana. En un escenario donde la demanda mundial de alimentos continúa creciendo, disponer de insumos estratégicos producidos localmente es visto como un factor determinante para mejorar la competitividad del campo y reducir la vulnerabilidad frente a los mercados externos.
La futura planta no solo busca incrementar la oferta de urea en México, sino también consolidar una base industrial capaz de acompañar el crecimiento de la agricultura y responder a las necesidades de los productores durante las próximas décadas.

