Sanidad Animal

La planta que puede cambiar la batalla contra el gusano barrenador del ganado

Ambos países inauguraron una biofábrica de moscas estériles para contener una de las plagas más costosas para la ganadería. La inversión busca proteger el comercio y la producción regional.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

México y Estados Unidos dieron un nuevo paso en la lucha contra el gusano barrenador del ganado (GBG) con la inauguración de una planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, estado de Chiapas. La instalación comenzará a operar en julio y forma parte de una estrategia binacional destinada a contener una plaga que amenaza la producción pecuaria, el comercio internacional de animales y la seguridad alimentaria de toda la región. La iniciativa cobra especial importancia por el impacto económico que esta enfermedad puede generar sobre uno de los sectores más relevantes del agro latinoamericano.

La nueva biofábrica iniciará sus actividades con una producción de 28 millones de moscas estériles por semana, volumen que aumentará progresivamente hasta alcanzar 100 millones de insectos semanales antes de finalizar 2026. Las autoridades no descartan ampliar la capacidad hasta 120 millones de ejemplares si la situación epidemiológica así lo requiere. La planta complementará el trabajo que ya realiza el complejo de Pacora, en Panamá, que actualmente produce otros 100 millones de moscas estériles cada semana para abastecer la región.

Una estrategia biológica que ya demostró resultados

La instalación forma parte de un programa sanitario basado en la Técnica del Insecto Estéril (TIE), una metodología utilizada desde hace más de cuatro décadas para reducir las poblaciones del insecto sin recurrir al uso masivo de productos químicos. El sistema consiste en criar millones de machos, esterilizarlos mediante procesos controlados y liberarlos posteriormente en las zonas afectadas. Al aparearse con hembras silvestres no generan descendencia, lo que reduce gradualmente la población de la plaga hasta su eliminación.

El proyecto fue inaugurado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien afirmó que la nueva infraestructura representa mucho más que una obra pública. Según destacó, constituye una herramienta científica capaz de ofrecer soluciones sostenibles para proteger la producción pecuaria, la seguridad alimentaria y el ingreso de miles de productores rurales. Además, remarcó que el combate contra esta enfermedad fortalece la cooperación entre ambos países frente a un problema que no reconoce fronteras.

La estrategia contempla avanzar de sur a norte para volver a contener el gusano barrenador en la zona del Tapón del Darién, entre Panamá y Colombia, evitando que continúe expandiéndose hacia Centroamérica, México y Estados Unidos. El programa combina la liberación de insectos estériles con vigilancia epidemiológica, inspecciones sanitarias, control de la movilización de animales y una fuerte presencia de equipos técnicos en territorio.

Una plaga con fuerte impacto económico sobre la ganadería

El gusano barrenador representa una de las amenazas sanitarias más importantes para la producción pecuaria debido a que sus larvas invaden heridas abiertas de bovinos, equinos, ovinos, caprinos y otros animales de sangre caliente, provocando lesiones severas que pueden derivar en la muerte si no reciben tratamiento oportuno. Su presencia también genera restricciones comerciales y eleva significativamente los costos sanitarios para los productores.

Las cifras del operativo muestran la magnitud del esfuerzo desplegado por ambos gobiernos. Desde el inicio de la estrategia fueron inspeccionadas 5,3 millones de cabezas de ganado, se verificaron 84.000 cargamentos pecuarios, se instalaron 578.000 trampas de monitoreo y trabajan en el programa 4.000 técnicos especializados. Además, la liberación acumulada supera los 7.000 millones de moscas estériles, mientras que las tareas de vigilancia permitieron capturar alrededor de 13 millones de ejemplares silvestres.

Durante la inauguración también participaron la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de México, Columba Jazmín López, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, y el embajador estadounidense Ronald D. Johnson, quien anunció una inversión adicional de 83,8 millones de dólares para fortalecer las acciones de prevención, vigilancia y erradicación del gusano barrenador.

La puesta en marcha de esta planta representa uno de los proyectos de cooperación sanitaria más importantes de los últimos años en América del Norte. Más allá de contener una plaga específica, el programa busca preservar el estatus sanitario de la región, proteger el comercio pecuario internacional y reducir el riesgo de pérdidas económicas para miles de productores. En un escenario donde las enfermedades animales pueden alterar rápidamente los mercados, la prevención vuelve a consolidarse como una de las herramientas más valiosas para garantizar la competitividad y la estabilidad de la cadena ganadera.

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