Comercio exterior

Chile viajará a Asia por un cambio que puede acelerar sus envíos de fruta

La misión oficial buscará reducir exigencias logísticas y cerrar protocolos para cerezas, kiwis, arándanos, mandarinas y naranjas chilenas.

María José Huerta
Periodista agroalimentaria enfocada en cadenas de valor, agricultura sostenible y acuerdos comerciales, con especial atención al impacto de estas dinámicas en los sistemas agroalimentarios de América Latina.

Chile realizará durante agosto una gira por China, Vietnam e Indonesia para formalizar acuerdos fitosanitarios, reducir restricciones logísticas y ampliar el acceso de su fruta fresca, una misión encabezada por el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, junto con representantes del sector exportador. Las gestiones pueden incidir directamente en los costos, los tiempos de tránsito y la calidad con que los productos llegan a los mercados asiáticos.

La agenda fue revisada por el Ministerio de Agricultura y Frutas de Chile después de una misión técnica del Servicio Agrícola y Ganadero y del gremio exportador. En esas conversaciones se alcanzaron entendimientos preliminares que ahora deberán transformarse en protocolos y convenios formales.

El viaje incluirá reuniones con autoridades sanitarias, agrícolas y aduaneras de los tres países. Las prioridades serán diferentes en cada destino: China concentra los pedidos de flexibilidad operativa; Vietnam, la modificación del tratamiento exigido a las cerezas transportadas por avión; e Indonesia, el reconocimiento sanitario de Chile y la apertura para nuevos cítricos.

Las negociaciones adquieren relevancia por el peso de la fruta dentro de las exportaciones chilenas. En 2025, el sector alcanzó ventas externas por US$8.523 millones, según cifras oficiales. Las cerezas frescas aportaron US$3.380 millones y representaron el 39% del total frutícola.

China revisará exigencias que afectan los embarques

China será una de las principales escalas porque es el mayor mercado para la fruta chilena y concentra una proporción elevada de los envíos de cerezas. El objetivo será formalizar un convenio que simplifique procedimientos y otorgue mayor flexibilidad a las operaciones marítimas.

Las conversaciones incluirán las temperaturas autorizadas durante los tratamientos de frío, el uso de las bodegas de los buques, el etiquetado de pallets y el movimiento de la fruta dentro de las terminales y centros logísticos.

Estas condiciones tienen efectos comerciales concretos. Un tratamiento demasiado prolongado, una temperatura que no se adapte a las características del producto o una restricción para utilizar determinados espacios del buque puede elevar los costos y deteriorar la condición de la fruta antes de su llegada.

También se revisarán con la Administración General de Aduanas de China los radios de cuarentena aplicados alrededor de los brotes de mosca de la fruta detectados en Chile. Las restricciones territoriales pueden dejar temporalmente fuera del programa exportador a huertos y plantas ubicados dentro de las áreas reguladas.

Chile mantiene un sistema de vigilancia para detectar y erradicar los focos de la plaga, pero cada mercado establece sus propias condiciones frente a un brote. Por ese motivo, la delimitación de las áreas restringidas resulta determinante para evitar que una detección localizada afecte a zonas productivas más amplias.

La flexibilización no significa eliminar controles sanitarios. La negociación busca que las medidas sean proporcionales al riesgo y que los procedimientos permitan movilizar fruta desde zonas habilitadas sin demoras innecesarias.

Para las cerezas, la duración del viaje también define el resultado económico. Una parte considerable de los embarques debe llegar antes del Año Nuevo chino, período en el que aumenta el consumo y se obtienen los mejores precios. Cualquier demora puede reducir el valor de la fruta en destino.

Vietnam e Indonesia pueden ampliar la oferta chilena

En Vietnam, la prioridad será permitir que las cerezas enviadas por vía aérea ingresen sin cumplir el actual tratamiento de frío de 28 días. El protocolo vigente exige mantener la fruta a una temperatura aproximada de 0,5 grados o menos durante ese período para controlar plagas de importancia cuarentenaria.

El procedimiento puede aplicarse a los envíos marítimos porque el tratamiento se completa durante la travesía. En el transporte aéreo pierde viabilidad: la fruta puede llegar en pocos días, pero debe permanecer bajo frío durante cuatro semanas antes de quedar habilitada.

La autorización de un tratamiento alternativo permitiría utilizar el avión para abastecer pedidos específicos, entregar fruta con mayor rapidez y atender segmentos de alto valor. También ofrecería una salida comercial frente a temporadas con ventanas cortas o necesidades inmediatas de reposición.

Chile y Vietnam ya realizaron trabajos técnicos para evaluar los sistemas aplicados en huertos, plantas de embalaje y procesos de certificación. La gira buscará formalizar el entendimiento alcanzado entre las autoridades sanitarias.

La agenda contempla además avanzar en el acceso de kiwis y arándanos chilenos. Para completar esos procesos se proyecta una visita de especialistas vietnamitas a Chile durante 2027, destinada a verificar las condiciones productivas y los controles del SAG.

Vietnam forma parte de una región con creciente importancia para las exportaciones chilenas. Durante 2025, los envíos no cobre y no litio hacia los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático alcanzaron US$986 millones, con un aumento de 8,9% frente al año anterior y de 86% durante la última década.

En Indonesia, la misión buscará que las autoridades reconozcan oficialmente las zonas chilenas libres de mosca de la fruta. Esa definición podría simplificar la certificación y reducir las restricciones aplicadas a los embarques.

Chile ya exporta a ese mercado arándanos, cerezas, kiwis, manzanas, peras y uvas. En julio de 2025, ambos países firmaron el protocolo fitosanitario para el ingreso de limones frescos, cuyos requisitos fueron incorporados por el SAG durante julio de 2026.

Ahora se intentará avanzar con mandarinas y naranjas, dos productos que permitirían ampliar la presencia de los cítricos chilenos en el Sudeste Asiático. Especialistas de la Agencia de Cuarentena de Indonesia visitaron Chile en febrero para observar los controles sanitarios y los procedimientos desarrollados en el Aeropuerto de Santiago.

La misión incluirá conversaciones con autoridades de Corea del Sur, Japón, Filipinas y México durante las reuniones vinculadas con el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Entre los pedidos figura la apertura de Corea del Sur para las ciruelas frescas chilenas.

Los acuerdos fitosanitarios son el requisito inicial para vender, pero no garantizan por sí solos una operación rentable. El acceso comercial depende también de que los tratamientos, las temperaturas, las certificaciones y los tiempos de traslado sean compatibles con la vida útil de cada fruta.

La gira de agosto intentará resolver precisamente esa diferencia: Chile ya puede vender varios productos en Asia, pero necesita procedimientos que permitan enviarlos con menores costos y conservar su calidad hasta el consumidor.

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