Chile

Fruticultores chilenos exigen avanzar con obras hídricas y puertos tras el discurso de Kast

El sector exportador valoró que la agricultura fuera incluida entre las prioridades del Gobierno, pero pidió acelerar inversiones en agua, riego e infraestructura logística.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

La industria frutícola chilena recibió con expectativa las definiciones planteadas por el presidente José Antonio Kast durante su primera Cuenta Pública, especialmente aquellas vinculadas con el desarrollo agrícola, la inversión en infraestructura hídrica y la modernización logística. Sin embargo, desde el sector advirtieron que los anuncios deberán traducirse en proyectos concretos para responder a desafíos que vienen condicionando la competitividad de una de las principales actividades exportadoras del país.

La fruticultura representa una de las mayores fuentes de divisas de Chile después de la minería y se ha consolidado como un proveedor estratégico de fruta fresca para mercados de Asia, América del Norte, Europa y Medio Oriente. No obstante, enfrenta una serie de desafíos estructurales relacionados con la disponibilidad de agua, el cambio climático, los costos operativos y la necesidad de mejorar la infraestructura de transporte y exportación.

Durante su mensaje ante el Congreso, Kast destacó que el fortalecimiento del agro formará parte de la estrategia para impulsar el crecimiento económico, generar empleo y aumentar la competitividad nacional. Entre los ejes mencionados aparecieron las inversiones en riego, la seguridad hídrica, la apertura de mercados internacionales y la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos.

La referencia fue observada con atención por el sector exportador, que desde hace años reclama una planificación de largo plazo para enfrentar la creciente presión sobre los recursos hídricos y sostener la capacidad productiva de las principales zonas agrícolas del país.

El agua sigue siendo la principal preocupación del sector

Para los productores y exportadores de fruta, la disponibilidad de agua se ha convertido en uno de los factores más determinantes para el futuro de la actividad. La prolongada sequía que afectó a diversas regiones durante los últimos años obligó a acelerar inversiones en eficiencia de riego, acumulación de agua, monitoreo de recursos y nuevas tecnologías de gestión.

Desde Frutas de Chile sostienen que el desafío excede los ciclos políticos y requiere una estrategia permanente que otorgue previsibilidad a productores e inversionistas. La preocupación no se limita únicamente a la producción en el campo. La seguridad hídrica también influye sobre la estabilidad de las exportaciones, la planificación de nuevas plantaciones y la capacidad de responder a la demanda de los mercados internacionales.

El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, valoró que el Gobierno incorporara estos temas dentro de sus prioridades, aunque insistió en la necesidad de acelerar las inversiones para evitar que la escasez de agua se transforme en una limitante para el crecimiento del sector.

La entidad también considera prioritario fortalecer la infraestructura de riego y ampliar la capacidad de almacenamiento y distribución del recurso, especialmente en las regiones donde se concentra la producción exportadora.

La logística entra en el centro de la discusión

Otro de los puntos que despertó interés en la industria fue el anuncio relacionado con la modernización de los puertos de San Antonio y Valparaíso, dos terminales fundamentales para la salida de productos agrícolas hacia los mercados internacionales.

Para la fruticultura, la eficiencia logística es un componente tan importante como la producción. La fruta fresca depende de cadenas de frío continuas, tiempos de tránsito ajustados y operaciones portuarias capaces de responder a los picos de exportación que se registran durante cada temporada.

Las demoras en los embarques o los problemas de infraestructura pueden afectar la calidad de la fruta al momento de llegar a destino y generar pérdidas económicas para productores y exportadores.

Por ese motivo, la modernización portuaria es considerada por el sector como una inversión estratégica que permitirá mejorar la competitividad frente a otros países exportadores del hemisferio sur, entre ellos Perú, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

La agenda también incluye la apertura de nuevos mercados y la incorporación de innovación tecnológica. Herramientas como sensores de humedad, agricultura de precisión, inteligencia artificial, monitoreo climático, automatización y nuevas variedades adaptadas a condiciones más exigentes aparecen como elementos cada vez más relevantes para mantener la competitividad internacional.

Chile exporta anualmente miles de millones de dólares en cerezas, uvas de mesa, arándanos, kiwis, manzanas, ciruelas, nectarines y paltas. Mantener esa posición requerirá inversiones sostenidas en infraestructura, tecnología y logística, además de políticas que acompañen la transformación productiva del sector.

Por ahora, la industria observa con atención las primeras definiciones del nuevo gobierno. El mensaje presidencial fue interpretado como una señal favorable hacia el agro, pero el foco de los exportadores está puesto en la ejecución de proyectos que permitan fortalecer la seguridad hídrica, ampliar la infraestructura de riego y modernizar los puertos que sostienen buena parte del comercio exterior chileno.

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