Economía

Mientras el dólar se desploma, el negocio de exportar se vuelve más difícil en Colombia

La revaluación del peso ya supera el 12% en 2026 y golpea a sectores clave como flores, café y banano, que además enfrentan nuevos aranceles en Estados Unidos.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar está cambiando el escenario para el comercio exterior del país. En lo que va de 2026, la moneda local se ha apreciado 12,8%, el mayor avance entre las principales economías latinoamericanas, una tendencia que abarata las importaciones pero reduce la competitividad de las exportaciones. El impacto ya preocupa especialmente a sectores agroindustriales como flores, café y banano, altamente dependientes de los mercados internacionales y ahora también expuestos a nuevos aranceles en Estados Unidos.

El diagnóstico fue presentado por el centro de estudios económicos Anif, que advierte que la apreciación del peso está ocurriendo con una intensidad muy superior a la observada en otras monedas de la región. Mientras países como Brasil, Chile, México y Perú registran movimientos más moderados, Colombia pasó en pocos meses de tener una de las monedas más depreciadas de América Latina a convertirse en la que más se fortaleció frente al dólar.

La consecuencia es inmediata para las empresas que exportan. Cada dólar obtenido por una venta al exterior se convierte ahora en menos pesos, reduciendo los ingresos de compañías cuyos costos continúan pagándose en moneda local.

Flores, café y banano, entre los sectores más expuestos

El informe señala que los mayores desafíos recaen sobre actividades cuya producción depende casi por completo de los mercados internacionales. El 92,6% de las flores colombianas se destina a la exportación, mientras que en el caso del café esa participación alcanza 88,3% y para el banano llega a 65,7%.

La situación también alcanza a productos específicos como las rosas y los claveles, donde más del 87% de la producción se comercializa fuera del país. A ello se suman industrias como la confitería sin cacao, que también obtiene buena parte de sus ingresos en dólares.

Para estas actividades, una moneda más fuerte implica menores ingresos por exportación justo en un momento en que enfrentan mayores costos internos. Entre ellos se destacan el incremento del salario mínimo y otros gastos laborales, que reducen aún más los márgenes de rentabilidad.

La presión no proviene únicamente del mercado cambiario. Según recordó Anif, los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos podrían afectar cerca del 30% de la canasta exportadora colombiana, incrementando la incertidumbre para empresas que dependen del mercado estadounidense como principal destino comercial.

Qué explica la fortaleza del peso colombiano

El centro de estudios atribuye este comportamiento a una combinación de factores internacionales y locales.

En el plano externo, la debilidad global del dólar, el mayor apetito de los inversionistas por activos de mercados emergentes y la recuperación reciente de los precios internacionales del petróleo favorecieron el ingreso de divisas hacia economías como la colombiana.

En el ámbito interno, Anif considera que también influyó la mejora en las expectativas de los mercados frente al cambio de gobierno previsto para el 7 de agosto, lo que impulsó una mayor entrada de capitales y redujo la percepción de riesgo sobre la economía colombiana.

El resultado es un comportamiento cambiario que se diferencia claramente del resto de América Latina. Según el análisis, mientras las demás monedas de la región permanecieron relativamente estables, la apreciación del peso colombiano se aceleró durante los últimos meses, convirtiéndose en la más pronunciada del grupo.

La gráfica comparativa elaborada por Anif muestra justamente esa diferencia. Colombia aparece como la moneda con la mayor valorización frente al dólar desde comienzos de año, superando ampliamente a Brasil, Chile, México y Perú.

Un dólar barato también tiene beneficiados

No todos los efectos son negativos. Una tasa de cambio más baja reduce el costo de los productos importados, favorece a empresas que compran insumos en el exterior y mejora el poder adquisitivo de quienes viajan fuera del país o realizan compras internacionales.

Sin embargo, para un país donde las exportaciones representan 15,1% del Producto Interno Bruto, la pérdida de competitividad del sector exportador genera preocupación. Las compañías reciben menos ingresos por cada dólar vendido mientras continúan enfrentando costos internos crecientes, una combinación que puede limitar inversiones, afectar el empleo y reducir la capacidad para absorber futuros shocks económicos.

Para el agro colombiano, el desafío será encontrar mecanismos que compensen ese menor ingreso cambiario. Mientras el peso continúe fortaleciéndose y persista la incertidumbre comercial con Estados Unidos, los sectores exportadores deberán adaptarse a un escenario donde vender al exterior ya no resulta tan rentable como hace apenas unos meses.

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