Geopolitica Internacional

Perú se convierte en la nueva pieza clave de la disputa entre Estados Unidos y China

El regreso de una agenda proestadounidense reaviva la competencia por inversiones, comercio, puertos y minerales estratégicos en Sudamérica.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

Perú vuelve a ocupar un lugar central en la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China. Tras la elección presidencial de Keiko Fujimori, analistas estadounidenses consideran que el país andino representa una oportunidad para que Washington recupere influencia en Sudamérica, fortalezca la cooperación en seguridad y reduzca la creciente presencia económica y estratégica de Beijing en una de las regiones más relevantes para el comercio mundial y el abastecimiento de minerales críticos.

La nueva administración peruana se suma a un escenario regional marcado por gobiernos conservadores en países como Colombia y Ecuador, una configuración política que, según diversos sectores en Washington, podría facilitar una mayor coordinación en materia de seguridad, lucha contra el narcotráfico, comercio e infraestructura.

Durante la última década, la inestabilidad política peruana dificultó el desarrollo de una agenda de largo plazo con Estados Unidos. Ese vacío fue aprovechado por China, que consolidó su presencia en sectores considerados estratégicos para la economía peruana.

China amplió su influencia sobre sectores estratégicos del Perú

Desde 2011, China se convirtió en el principal socio comercial de Perú, desplazando a Estados Unidos. En los años siguientes incrementó sus inversiones en minería, energía, infraestructura, agricultura y transporte.

Actualmente, empresas chinas participan en sectores considerados críticos para la economía peruana. Entre ellos figura el sistema eléctrico de Lima, donde compañías del gigante asiático controlan gran parte de la red de distribución.

En el sector agroalimentario, China se consolidó como uno de los principales destinos de las exportaciones peruanas, favoreciendo el crecimiento de envíos de productos agrícolas como frutas frescas, uvas, arándanos, paltas y otros alimentos de alto valor agregado.

No obstante, algunos analistas advierten que esta creciente dependencia comercial también puede aumentar la vulnerabilidad económica del país frente a cambios en la demanda o en las relaciones bilaterales.

Otro punto de preocupación es la actividad de la flota pesquera china en el Pacífico Sur. Diversos estudios sostienen que la intensa presencia de embarcaciones de aguas distantes genera presión sobre los recursos marinos y afecta las exportaciones pesqueras de la región.

El puerto de Chancay y los minerales elevan el interés estratégico

Uno de los proyectos que concentra mayor atención internacional es el Puerto de Chancay, inaugurado en 2024 dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China.

El complejo portuario, desarrollado con participación de la empresa estatal china COSCO Shipping, está llamado a convertirse en uno de los principales centros logísticos del Pacífico sudamericano, con capacidad para movilizar cerca de un millón de contenedores por año y reducir significativamente los tiempos de transporte entre Sudamérica y Asia.

Para Estados Unidos, el crecimiento de esta infraestructura representa un desafío estratégico, ya que además de su importancia comercial, algunos especialistas consideran que podría adquirir relevancia geopolítica en el futuro.

A esto se suma el enorme potencial minero peruano. El país es uno de los principales productores mundiales de cobre, zinc, plata y otros minerales críticos, insumos considerados esenciales para la transición energética, la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y nuevas tecnologías.

Washington busca recuperar terreno con comercio y cooperación militar

El análisis sostiene que la llegada de Keiko Fujimori abre una nueva oportunidad para fortalecer la cooperación bilateral entre Lima y Washington.

Entre los primeros pasos mencionados figura la adquisición por parte de Perú de 12 aviones de combate F-16 Block 70 fabricados en Estados Unidos, operación interpretada como una señal de acercamiento en materia de defensa y modernización militar.

Los especialistas también plantean ampliar la cooperación en seguridad fronteriza, combate al narcotráfico, control del tráfico aéreo ilegal e inversiones en infraestructura mediante organismos estadounidenses de financiamiento.

Más allá del componente militar, la competencia entre Estados Unidos y China también se juega en el terreno económico, donde ambos buscan consolidar cadenas de suministro seguras para minerales estratégicos, alimentos, energía e infraestructura logística.

Con una economía abierta al comercio internacional, abundantes recursos naturales y acceso privilegiado al océano Pacífico, Perú se perfila como uno de los principales escenarios donde se definirá el equilibrio de influencia entre las dos mayores potencias económicas del mundo en América Latina.

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