Incertidumbre en Sinaloa: los agricultores frenan la siembra de maíz ante la caída de precios en Chicago
El precio futuro del grano no llegaría a los 5 mil pesos por tonelada, y los productores piden apoyo del Gobierno Federal para sostener el cultivo.
El mercado internacional del maíz ha encendido las alarmas entre los agricultores de Sinaloa, uno de los estados más productivos de México. Los precios futuros del grano en la Bolsa de Chicago se ubican en niveles que amenazan la rentabilidad de la próxima campaña otoño-invierno 2025-2026, lo que genera incertidumbre sobre las decisiones de siembra en la región.
El presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), Roberto Bazúa Campaña, explicó que muchos productores están retrasando la siembra a la espera de definiciones desde la Ciudad de México. "Hay muchos socios que se están esperando para sembrar hasta no saber si habrá apoyo del gobierno. Con los precios que se esperan para 2026, es prácticamente trabajar dioquis", advirtió.
Según Bazúa, el mercado proyecta un precio de entre 4.800 y 4.900 pesos por tonelada, muy por debajo de lo necesario para cubrir los costos de producción en Sinaloa, que se ubican entre 6.000 y 7.000 pesos. "Necesita haber un apoyo y construir un precio; el gobierno le tiene que poner dinero definitivamente. De lo contrario, no todos tendrán preferencia por este cultivo", sostuvo el dirigente, al remarcar que el maíz sigue siendo el principal cereal sembrado en el estado.
La caída en las cotizaciones internacionales se debe a una combinación de factores: la abundante oferta global de maíz, la fortaleza del dólar y la desaceleración de la demanda china, que presionan a la baja los precios en Chicago. Además, la competencia de Brasil y Argentina, que vienen de cosechas récord, acentúa la presión sobre los márgenes de los productores mexicanos.
El dirigente de la AARC comentó que actualmente los agricultores piden un precio de 7.200 pesos por tonelada, aunque reconoce que "es difícil que se logre ante el Gobierno Federal". No obstante, aseguró que alcanzar al menos 6.000 pesos sería razonable para garantizar que la siembra se mantenga. "Si el precio no mejora, habrá quienes opten por otros cultivos o simplemente no siembren", advirtió.
La preocupación no es menor: Sinaloa aporta más del 20% del maíz blanco nacional, destinado principalmente al consumo humano y a la elaboración de tortillas, uno de los alimentos básicos del país. Una reducción en la superficie sembrada podría impactar en el abastecimiento y en los precios internos del grano durante 2026.
Mientras tanto, el Gobierno Federal aún no define si implementará un nuevo esquema de apoyo directo o de precios de garantía. Los agricultores esperan anuncios de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y del Programa de Apoyos a la Comercialización, aunque el margen fiscal del Ejecutivo es limitado.
"Si el gobierno no interviene, la siembra de maíz podría caer considerablemente en el ciclo otoño-invierno", señalan técnicos del sector. El desafío radica en mantener la competitividad frente a países como Brasil y Estados Unidos, donde los productores cuentan con subsidios y programas de cobertura de precios.
Además de los factores económicos, el clima también juega un papel clave. Las recientes lluvias en el noroeste mexicano trajeron algo de alivio, pero las condiciones hídricas siguen siendo irregulares y elevan el riesgo para quienes dependen del riego. En ese contexto, los productores más pequeños -que no poseen maquinaria propia y deben arrendar tierras- son los más expuestos.
Bazúa Campaña reconoció que los agricultores "están haciendo cuentas y muchos no encuentran la rentabilidad". Las cooperativas y asociaciones rurales intentan negociar con las autoridades un esquema que contemple la volatilidad del mercado internacional y las necesidades del campo sinaloense.
En paralelo, el panorama global sigue siendo incierto. En Estados Unidos, la cosecha 2025 cerró con altos rendimientos, mientras en Brasil, la safrinha mantuvo volúmenes récord. En Argentina, la recuperación climática tras el fenómeno de La Niña impulsó la producción. Estos factores, junto con los elevados inventarios internacionales, mantienen los precios del maíz en niveles históricamente bajos.
Para México, que busca autosuficiencia alimentaria y menor dependencia de importaciones, la situación plantea un dilema. Sin incentivos ni un precio de garantía competitivo, el maíz -pilar de la dieta y de la economía rural- podría perder terreno frente a otros cultivos más rentables o de menor riesgo financiero.
Por ahora, la siembra en Sinaloa sigue en pausa. Los agricultores esperan definiciones desde la capital, conscientes de que el tiempo corre y el ciclo agrícola no espera. "El productor no quiere subsidios eternos, quiere reglas claras y precios justos", concluyó Bazúa Campaña.

