Europa agrícola en alerta: por qué el acuerdo con el Mercosur enciende el rechazo del campo
Productores y entidades agroindustriales de la Unión Europea advierten que el acuerdo comercial con el Mercosur amenaza sus estándares productivos, ambientales y laborales.
Las negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea atraviesan un momento delicado. El rechazo abierto de los agricultores europeos volvió a quedar en evidencia la semana pasada, cuando cientos de productores se movilizaron en Bruselas para expresar su oposición, con episodios de tensión frente a las fuerzas de seguridad.
El núcleo del conflicto gira en torno a lo que las organizaciones agrarias califican como competencia desleal. Según denuncian, los productos agropecuarios que ingresarían desde el Mercosur no estarían sujetos a las mismas exigencias ambientales, sanitarias, laborales y de bienestar animal que rigen dentro de la UE.
En un manifiesto publicado en noviembre, titulado "El acuerdo UE-Mercosur traiciona a los agricultores, trabajadores, consumidores y al medio ambiente europeos", un amplio grupo de entidades advierte que el tratado podría habilitar importaciones con arancel cero de productos sensibles como arroz, aves de corral, carne vacuna, azúcar, maíz y etanol, producidos -según sostienen- bajo estándares más laxos que los exigidos en Europa.
El documento cuenta con el respaldo de organizaciones como la Asociación Europea de Procesadores de Aves de Corral, la Asociación Europea de Fabricantes de Azúcar, la Confederación Europea de Maíz y la Federación Europea de Sindicatos de Alimentación, Agricultura y Turismo, entre otras.
Diferencias regulatorias y uso de insumos
Uno de los puntos más sensibles señalados por las entidades es la brecha regulatoria en el uso de agroquímicos. Como ejemplo, el texto indica que más de 30 sustancias activas autorizadas para la caña de azúcar en Brasil -principal economía agrícola del Mercosur- están prohibidas en el cultivo de remolacha azucarera en la UE, mientras que el 52 % de los principios activos permitidos en el maíz no cuentan con aprobación europea.
A esto se suman cuestionamientos sobre deforestación, emisiones de carbono, trazabilidad y gestión sostenible de la tierra, áreas donde los agricultores europeos aseguran estar sometidos a controles estrictos que no se replican en los países sudamericanos.
"Las disposiciones de sostenibilidad del acuerdo no son vinculantes ni suficientes para prevenir impactos adversos sobre la salud, el medio ambiente y el empleo", advierte el comunicado conjunto.
Presión sobre precios y mercados internos
Desde el punto de vista económico, las organizaciones sostienen que el impacto ya se siente en los mercados europeos. Actualmente, un tercio de las importaciones de carne aviar en la UE proviene del Mercosur, a lo que se suman volúmenes crecientes de carne bovina, azúcar, maíz, miel y etanol.
Según los productores, esta dinámica genera presión a la baja sobre los precios, erosiona la rentabilidad y pone en riesgo la continuidad de miles de explotaciones familiares en el bloque.
"El acuerdo podría socavar la confianza de los consumidores europeos, desestabilizar aún más los mercados y poner en peligro los altos estándares que definen a la agricultura de la UE", alertan las entidades firmantes.
Bienestar animal y medio ambiente
El rechazo también se apoya en diferencias profundas en bienestar animal. Las organizaciones europeas afirman que las normas vigentes en los países del Mercosur están muy por detrás de las exigencias comunitarias, especialmente en producción ganadera intensiva.
En paralelo, grupos como la francesa Coordination Rurale sostienen que el acuerdo favorece un modelo agrícola basado en importaciones masivas, asociado a mayores riesgos ambientales y pérdida de biodiversidad, con foco particular en Brasil.
"Este acuerdo puede incentivar el comercio de productos vinculados a la degradación ambiental en los países del Mercosur", señalaron también entidades como la Confederación Europea de Fabricantes de Azúcar.

