Tras la intoxicación de 28 personas, Panamá refuerza los controles sobre agroquímicos
Un operativo del MIDA en Colón reavivó la preocupación por el manejo de agroquímicos. El antecedente de una intoxicación masiva impulsó nuevas inspecciones y controles.
Panamá intensificó las inspecciones en expendios de agroquímicos de la Costa Abajo de Colón luego de que, a finales de abril, 28 personas -incluidos seis menores de edad- resultaran afectadas por la exposición a un producto de alta toxicidad. La medida busca evitar nuevos incidentes y fortalecer la seguridad en el manejo de insumos agrícolas.
La acción fue llevada adelante por técnicos de Sanidad Vegetal del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), quienes recorrieron distintos establecimientos para verificar que se cumplan las normas que regulan la comercialización, almacenamiento y manipulación de agroquímicos.
Las inspecciones se enfocaron en comprobar que los comercios operen bajo las condiciones exigidas por la legislación vigente y que los productos sean conservados de manera segura para evitar riesgos para trabajadores, productores y comunidades cercanas. El operativo cobra especial relevancia por un episodio ocurrido en Salamanca, provincia de Colón, donde 28 personas sufrieron afectaciones a la salud tras estar expuestas a fosfuro de aluminio, un insecticida agrícola considerado de uso restringido debido a su elevada toxicidad.
Según habían informado las autoridades, entre los afectados se encontraban seis menores de edad que debieron recibir atención médica dentro del sistema público de salud. La investigación posterior reveló que uno de los envases identificados con el nombre del producto fue encontrado a la intemperie cerca de una vivienda de la zona, un hecho que encendió las alertas sobre el almacenamiento y manejo de sustancias peligrosas.
El fosfuro de aluminio solo puede comercializarse en establecimientos especializados y requiere receta emitida por un asesor fitosanitario autorizado, precisamente por los riesgos asociados a su utilización. Durante las visitas, los técnicos del MIDA también brindaron orientación a los propietarios de los comercios sobre las obligaciones legales y las buenas prácticas para el almacenamiento de agroquímicos.
Las autoridades remarcaron que el cumplimiento de las normas no solo protege la salud de las personas, sino que también fortalece la confianza en la producción agrícola y en toda la cadena agroalimentaria. Los mercados exigen cada vez más trazabilidad, seguridad y sustentabilidad, el manejo responsable de estos insumos se ha convertido en un aspecto clave para la competitividad del sector.
Las nuevas inspecciones apuntan a reforzar la prevención y evitar que situaciones como la registrada en abril vuelvan a repetirse, especialmente en zonas donde la actividad agropecuaria tiene un peso significativo en la economía local. El caso dejó una lección clara: el control sobre los agroquímicos ya no es solo una cuestión productiva, sino también un tema de salud pública y seguridad comunitaria.

