Comercio Internacional

El café y la carne de Nicaragua esquivan el nuevo arancel de EE.UU., pero la incertidumbre continúa

Aunque el café, la carne y otros productos estratégicos quedaron fuera del nuevo arancel de EE.UU., el resto de las exportaciones enfrenta un escenario más complejo.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

La decisión de Estados Unidos de aplicar un arancel del 12,5% a parte de las exportaciones provenientes de Nicaragua abre un nuevo escenario para el comercio bilateral y obliga al sector exportador a revisar su estrategia de acceso al principal mercado de destino. Aunque varios de los productos agropecuarios más relevantes conservarían tratamientos preferenciales, la nueva política genera incertidumbre sobre la competitividad del país frente a otros exportadores de Centroamérica.

El ajuste forma parte de la política comercial impulsada por la administración estadounidense y afecta a decenas de economías. En el caso nicaragüense, el incremento representa un nuevo cambio dentro de una secuencia de modificaciones arancelarias registradas desde 2025, lo que dificulta la planificación de inversiones y operaciones de largo plazo para las empresas exportadoras.

El agro conserva parte de sus ventajas, pero aumenta la incertidumbre

Uno de los aspectos más relevantes para el sector agropecuario es que productos estratégicos como el café, la carne bovina, el maní, el oro y parte de las exportaciones textiles quedarían comprendidos dentro de las excepciones previstas por la normativa estadounidense, evitando, al menos por ahora, el impacto directo del nuevo gravamen.

Sin embargo, especialistas advierten que el alivio no elimina completamente la incertidumbre. La aplicación de las excepciones dependerá de la clasificación arancelaria específica de cada producto y del cumplimiento de las reglas de origen establecidas en los acuerdos comerciales vigentes.

Esta situación obliga a exportadores, cámaras empresariales y operadores logísticos a revisar detalladamente cada código arancelario para determinar qué mercaderías mantendrán el acceso preferencial y cuáles deberán afrontar el nuevo costo para ingresar al mercado estadounidense.

Además, la frecuencia con la que Washington ha modificado su política comercial durante los últimos meses incrementa la percepción de riesgo entre los inversionistas y dificulta la toma de decisiones para nuevos proyectos vinculados a las exportaciones.

La competencia regional podría intensificarse

Mientras Nicaragua enfrenta una mayor carga arancelaria, otros países de Centroamérica quedaron alcanzados por tarifas inferiores o mantienen condiciones comerciales más favorables, un escenario que podría fortalecer su posición como proveedores del mercado estadounidense.

Esta diferencia adquiere especial relevancia en sectores donde la competencia regional es intensa y los márgenes comerciales son reducidos. Un incremento de apenas algunos puntos porcentuales en los costos de acceso puede influir en la decisión de compradores internacionales al momento de seleccionar proveedores.

Aunque parte de las exportaciones agropecuarias continúan protegidas por las excepciones, otros rubros podrían perder competitividad si el costo adicional termina siendo absorbido por los exportadores o trasladado a los precios finales.

El desafío será preservar la competitividad del principal mercado

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de una parte significativa de las exportaciones nicaragüenses, especialmente en productos agroindustriales y manufacturas. Por esa razón, cualquier modificación en las condiciones de acceso genera un efecto inmediato sobre la planificación comercial de empresas y productores.

En el corto plazo, el impacto dependerá del alcance definitivo de las exclusiones y de la capacidad de los exportadores para adaptarse al nuevo esquema regulatorio. Sin embargo, el principal desafío será mantener la competitividad frente a otros países de la región que hoy cuentan con menores barreras de acceso al mercado estadounidense, en un contexto donde la política comercial vuelve a convertirse en un factor determinante para el desempeño de las agroexportaciones.

Para el sector agropecuario, la prioridad será preservar las ventajas obtenidas a través de los acuerdos comerciales, diversificar mercados y reducir la dependencia de un único destino de exportación, una estrategia que gana importancia frente a un escenario internacional marcado por una creciente volatilidad en las reglas del comercio.

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