El bloqueo de Ormuz golpea al agro mundial y frena el comercio de fertilizantes
La OCDE detectó una caída histórica en los envíos globales de fertilizantes tras el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el abastecimiento agrícola del planeta.
El comercio internacional de fertilizantes atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años después del cierre casi total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. La OCDE confirmó que durante abril el movimiento global de fertilizantes registró el menor volumen desde al menos 2019, encendiendo alertas sobre posibles impactos en costos agrícolas, disponibilidad de insumos y producción de alimentos.
La situación se agravó tras el conflicto militar iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, que terminó afectando el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico.
Según los datos relevados por la OCDE, alrededor del 30 % de los fertilizantes utilizados a nivel mundial salen por el estrecho de Ormuz desde puertos ubicados principalmente en Catar, Baréin, Arabia Saudita e Irán.
Los principales destinos de esos productos son Brasil, Estados Unidos, China e India, países que dependen fuertemente de fertilizantes importados para sostener sus sistemas agrícolas.
Además de los fertilizantes, por Ormuz también circula cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo y gas natural licuado, por lo que el bloqueo comenzó a generar tensión simultánea sobre energía, transporte y producción agropecuaria.
Fertilizantes atrapados y riesgo para la próxima campaña agrícola
La OCDE identificó actualmente 828 barcos cargados que partieron desde puertos del Golfo Pérsico y todavía no lograron llegar a destino, lo que representa cerca del 1,8 % de la capacidad marítima mundial.
Entre los sectores más afectados aparecen los buques metaneros, petroleros y embarcaciones que transportan productos químicos.
El organismo advirtió además que algunos barcos demorarán hasta seis semanas adicionales en completar sus rutas una vez que el estrecho vuelva a operar normalmente.
Para el agro, el escenario genera preocupación porque una interrupción prolongada del suministro podría elevar aún más los precios internacionales de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, impactando especialmente sobre cultivos extensivos como soja, maíz y trigo.
Brasil aparece entre los países más expuestos debido a su fuerte dependencia de fertilizantes importados. El gigante sudamericano consume grandes volúmenes de nutrientes agrícolas para sostener su producción récord de granos y proteínas animales.
La OCDE desarrolló una nueva herramienta de monitoreo basada en datos satelitales, movimientos portuarios y sistemas automáticos de identificación marítima para seguir en tiempo real el flujo global de materias primas estratégicas.
El sistema permite monitorear 23 grupos de commodities y más de 29.000 atracaderos distribuidos en más de 4.100 puertos alrededor del mundo.
Especialistas del sector advierten que, si el bloqueo se prolonga, el impacto podría trasladarse rápidamente al costo de los alimentos y a la rentabilidad agrícola global, en un contexto donde muchos productores ya enfrentan presión por altos costos financieros y volatilidad climática.

