Bolivia en crisis: sin diésel, protestas y salida en YPFB
Protestas por gasolina defectuosa y falta de diésel precipitan renuncias en el sector energético en medio de presión social y productiva.
La presidenta de YPFB, Claudia Cronenbold, renunció el 22 de abril tras apenas 21 días en el cargo, en medio de una crisis por la calidad de la gasolina y la escasez de diésel en Bolivia. La salida se produjo mientras crecían las protestas de transportistas y productores, y el Gobierno avanzaba con cambios en el área energética. El episodio importa porque la falta de combustible ya afecta la actividad agropecuaria y la logística en plena campaña.
La renuncia comenzó a circular durante la mañana en redes sociales y, aunque no tuvo confirmación inmediata, el silencio oficial terminó por validar la situación. Cronenbold había asumido con la promesa de ordenar la estatal, pero su gestión quedó rápidamente absorbida por una coyuntura que se agravaba día a día.
El conflicto se instaló desde comienzos de abril. En Oruro, transportistas denunciaron fallas en la gasolina que provocaban daños en motores, lo que derivó en medidas de fuerza. Días más tarde, en Cochabamba, el reclamo giró hacia las compensaciones que no se concretaban, lo que mantuvo la tensión en aumento.
La situación se volvió más visible con el paso de los días. En Santa Cruz, entre el 10 y el 12 de abril, se registraron filas extensas en estaciones de servicio, una imagen que luego se repitió en La Paz y El Alto. La falta de diésel dejó de ser un problema puntual y empezó a golpear distintas regiones.
El 18 de abril, el presidente Rodrigo Paz aseguró que el abastecimiento se normalizaría, pero los inconvenientes continuaron. Desde la oposición, crecieron las críticas por la capacidad de respuesta del Gobierno y por el estado de YPFB.
El impacto llega al campo y presiona la cosecha
El 21 de abril, las filas por diésel reaparecieron con fuerza en el oriente boliviano, en un momento crítico para la actividad agrícola. Productores y entidades del sector advirtieron que la escasez complica la cosecha, el movimiento de maquinaria y el transporte de granos, lo que puede traducirse en pérdidas y demoras.
Desde el sector agropecuario señalaron que el diésel es un insumo central para sostener el ritmo de trabajo. Sin suministro regular, se ralentizan las tareas en campo y se encarecen los costos operativos, especialmente en zonas de alta producción como Santa Cruz.
En su carta de renuncia, Cronenbold reconoció que la situación era más compleja de lo previsto y advirtió sobre un deterioro profundo en la estructura de la empresa estatal. También planteó que cualquier intento de recuperación requiere cambios de fondo que no pueden resolverse en el corto plazo.
Mientras tanto, el Gobierno busca reordenar el área energética con nuevos nombramientos, en un escenario donde la presión social sigue en aumento. La prioridad inmediata pasa por garantizar el suministro de combustibles y evitar que la situación escale aún más.
Para el agro, el foco está puesto en los próximos días. La disponibilidad de diésel será determinante para sostener la campaña y evitar interrupciones en la cadena productiva, en un país donde la energía sigue siendo un factor decisivo para el funcionamiento del sistema agrícola.

