Energía

Bolivia abre una nueva ruta para el diésel: Brasil ya abastece al Beni a menor precio

La primera cisterna ingresó con 35.000 litros y un costo de Bs 17 por litro en Riberalta. La alternativa busca mejorar el suministro para las zonas productivas.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El departamento boliviano de Beni recibió esta semana la primera cisterna con 35.000 litros de diésel importado desde Brasil, una operación que abre una nueva vía de abastecimiento para una región donde la disponibilidad de combustible resulta decisiva para la producción y el transporte. El cargamento llegó a Riberalta con un costo de Bs 17 por litro, incluida la logística, un boliviano menos que el precio de referencia de Bs 18 mencionado por las autoridades departamentales. La experiencia busca demostrar que la cercanía con Brasil puede convertirse en una alternativa para reducir costos y mejorar el suministro en las zonas fronterizas.

La operación surgió de las gestiones realizadas por la Gobernación del Beni para identificar proveedores brasileños con capacidad técnica, infraestructura y logística suficientes para atender el mercado boliviano. Jorge Chávez, director de Relaciones Internacionales del departamento, aclaró que el gobierno regional no actúa como importador directo, sino que facilitó la búsqueda de una alternativa comercial capaz de conectar la oferta disponible del otro lado de la frontera con la demanda local.

De una cisterna de 35.000 litros a una oferta potencial mucho mayor

El primer envío es pequeño frente a los volúmenes que podrían movilizarse si el mecanismo logra consolidarse. Según la información proporcionada por Chávez, la planta vinculada al abastecimiento dispone de 16 millones de litros de capacidad de almacenamiento, de los cuales 2,2 millones de litros estarían habilitados para el mercado boliviano. La diferencia entre el cargamento inicial y ese volumen disponible muestra que la operación funciona, por ahora, como una primera prueba de una ruta que podría alcanzar otra escala.

El precio aparece como uno de los elementos más atractivos. Los Bs 17 por litro puestos en Riberalta ya incluyen transporte y logística, de acuerdo con la Gobernación, y se encuentran Bs 1 por debajo del valor de referencia señalado durante la presentación de la iniciativa. Para una región extensa como Beni, donde las distancias elevan el peso del transporte sobre los costos de producción, cualquier reducción sostenida en el valor del combustible puede tener incidencia sobre maquinaria, movimiento de mercadería y servicios vinculados al campo.

El acceso al diésel tiene particular relevancia para la actividad agropecuaria. La ganadería constituye uno de los pilares productivos de Beni, mientras diferentes actividades agrícolas y de transporte dependen de un suministro regular para movilizar maquinaria, insumos y producción. Una interrupción del combustible no afecta solamente a los vehículos: puede retrasar trabajos de campo, encarecer los fletes y dificultar la salida de productos hacia los centros de consumo.

Brasil aparece como una alternativa para las regiones productivas fronterizas

La intención de las autoridades es que el ingreso de la primera cisterna no quede reducido a una operación puntual. Chávez planteó que un esquema de abastecimiento estable podría generar condiciones para futuras inversiones privadas en almacenamiento, transporte e infraestructura logística dentro de Bolivia, especialmente si las empresas encuentran previsibilidad para desarrollar el negocio.

La ubicación geográfica del Beni juega a favor de esa estrategia. La conexión con Brasil permite evaluar circuitos de suministro diferentes de las rutas tradicionalmente utilizadas dentro de Bolivia y puede reducir recorridos para determinadas localidades. El objetivo es aprovechar esa proximidad para construir un sistema que responda con mayor rapidez a las necesidades de combustible de productores, transportistas y empresas de la región.

El desafío estará en comprobar si los valores obtenidos con el primer cargamento pueden sostenerse cuando aumente el volumen. Los costos internacionales del combustible, el transporte, la infraestructura de almacenamiento y las condiciones comerciales definirán la competitividad de las próximas operaciones. El dato inicial, sin embargo, es concreto: los primeros 35.000 litros llegaron a Riberalta a Bs 17 por litro, por debajo de la referencia utilizada por las autoridades.

Con 2,2 millones de litros disponibles para atender el mercado boliviano dentro de una infraestructura con capacidad para almacenar 16 millones, la nueva conexión con Brasil ofrece margen para superar ampliamente la escala de esta primera cisterna. Si las próximas operaciones confirman disponibilidad y costos competitivos, Beni podría transformar una respuesta inmediata a sus dificultades de abastecimiento en una nueva ruta energética para acompañar a su sector productivo.

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