Agricultura

Bolivia promete 72 millones de litros de diésel para salvar la cosecha cruceña

La cosecha de invierno ya comenzó en Santa Cruz, pero la falta de combustible mantiene en alerta a los productores y amenaza miles de hectáreas.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) intensificó durante julio de 2026 las gestiones con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para asegurar la llegada de diésel a Santa Cruz, donde ya comenzó la cosecha de invierno. El Gobierno prometió destinar 72 millones de litros durante el mes, pero los agricultores advierten que cualquier demora podría dejar cultivos sin recolectar y provocar importantes pérdidas económicas.

El acuerdo fue alcanzado entre YPFB, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Anapo y representantes de otros sectores productivos. La petrolera estatal asumió el compromiso de entregar alrededor de 3 millones de litros diarios para sostener la campaña agrícola y la zafra cañera.

La provisión resulta determinante para movilizar cosechadoras, tractores, camiones y equipos utilizados en los campos. A diferencia de otras tareas agrícolas, la recolección dispone de una ventana limitada: si las máquinas no ingresan a tiempo, el grano puede desprenderse de las plantas, caer al suelo y quedar fuera del alcance de los equipos.

El combustible debe llegar cuando las máquinas entran al campo

Jaime Hernández, gerente general de Anapo, explicó que el abastecimiento continúa siendo una preocupación permanente para los productores. El sector había alertado semanas atrás sobre las dificultades para acceder al combustible, cuando la cosecha todavía no había comenzado y existía margen para corregir la distribución.

Ahora, con las máquinas trabajando en distintas zonas, el tiempo se convirtió en el factor más crítico. Los productores necesitan que los volúmenes comprometidos se mantengan diariamente y que el combustible llegue a las áreas agrícolas, no solamente a las estaciones de servicio de los centros urbanos.

El volumen acordado para Santa Cruz supera la programación inicial del Comité de Producción y Demanda para julio. No obstante, Anapo mantiene reuniones con YPFB para verificar que las entregas se concreten y que los problemas logísticos no interrumpan el ritmo de trabajo.

La campaña de invierno comprende unas 950.000 hectáreas de cultivos estratégicos, según estimaciones difundidas por el sector. Entre los granos recolectados en el departamento se encuentran trigo, sorgo, girasol, maíz y soja, productos que abastecen a la industria alimentaria, la producción pecuaria y los mercados de exportación.

El impacto de una interrupción no terminaría en las fincas. Una cosecha menor afectaría el movimiento de camiones, plantas de almacenamiento, industrias aceiteras, molinos, fábricas de alimentos balanceados y otros eslabones que dependen de la producción cruceña.

Santa Cruz concentra una parte sustancial de la agricultura boliviana y constituye uno de los principales motores de generación de alimentos y divisas. Por ese motivo, la disponibilidad de diésel se transformó en una variable central para la economía nacional, especialmente ante las restricciones externas que atraviesa Bolivia.

Cisternas móviles para abastecer a los pequeños productores

Uno de los puntos acordados contempla reactivar el suministro mediante cisternas móviles. Este mecanismo permitirá llevar combustible directamente a las zonas productivas y atender a agricultores que trabajan lejos de las estaciones de servicio o que no tienen capacidad para almacenar grandes volúmenes.

Los pequeños productores son los más expuestos ante una distribución irregular, ya que dependen de entregas frecuentes y no siempre cuentan con medios para trasladarse largas distancias. Las cisternas podrían reducir esa brecha, siempre que operen con un cronograma coordinado con las organizaciones locales.

Para los grandes consumidores agropecuarios, YPFB se comprometió a mantener el abastecimiento directo desde la refinería, de acuerdo con los volúmenes autorizados en sus registros. Estos clientes retiran el combustible y lo trasladan posteriormente hasta los establecimientos rurales.

El acuerdo firmado también incluye la evaluación de mecanismos que faciliten la importación privada de combustibles. Esta alternativa es reclamada por parte del sector productivo como una vía para complementar el suministro estatal, aunque su viabilidad depende de los costos, la disponibilidad de divisas y las condiciones regulatorias.

Los productores reconocieron una mejora en la distribución durante las primeras semanas de julio, pero pidieron que el flujo se sostenga hasta finalizar la cosecha. Recibir el volumen total al terminar el mes no resolvería el problema si el combustible falta durante los días decisivos de recolección.

La demanda agrícola coincidirá, además, con el avance de la zafra cañera y con otras actividades que incrementan el consumo de diésel en Santa Cruz. El desafío para YPFB será mantener las entregas diarias y garantizar que el producto llegue efectivamente a los puntos donde se concentra la producción.

Anapo espera que los compromisos asumidos permitan completar la campaña sin nuevas interrupciones. Para miles de agricultores bolivianos, el resultado dependerá menos del volumen anunciado que de su cumplimiento: cada litro que no llegue a tiempo puede convertirse en grano perdido dentro del campo.

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