Brasil

Analistas advierten que Brasil refuerza su acercamiento a China y Rusia para ganar autonomía

Nuevos aranceles de EE.UU. y la visión internacional del gobierno de Lula impulsan una estrategia de diversificación política, tecnológica y energética con impacto directo en el agro.

Brasil acelera un giro estratégico en su política exterior al fortalecer lazos con China y Rusia, una apuesta que busca reducir su dependencia histórica de Estados Unidos y ganar autonomía en un escenario global tensionado por nuevas barreras comerciales y disputas tecnológicas.
Según el analista R. Evan Ellis, investigador de Estudios Latinoamericanos del U.S. Army War College, el país está ejecutando "la política exterior más orientada a la izquierda en décadas", con una diplomacia que prioriza la diversificación de alianzas y la cooperación con potencias que compiten con Washington por influencia en América Latina.

Parte del impulso proviene de los nuevos aranceles estadounidenses aplicados a productos brasileños, lo que empuja al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a buscar socios políticos y comerciales que reduzcan vulnerabilidades. Ellis advierte que este reacomodamiento se sostiene en tres pilares:
una mayor cooperación militar y tecnológica con China y Rusia;
una reconfiguración energética que restringe la presencia de empresas estadounidenses en sectores estratégicos;
y una participación activa en foros como BRICS, donde Brasil promueve esquemas financieros alternativos al sistema dominado por EE.UU.

Dentro de esta estrategia, el sector agropecuario ocupa un lugar central. Brasil depende de China para colocar gran parte de su producción: el gigante asiático compra más del 70% de la soja exportada, además de volúmenes crecientes de carne vacuna, cerdo y maíz. Un acercamiento político más intenso podría facilitar habilitaciones sanitarias, acelerar negociaciones de acceso a mercado y atraer inversiones en puertos, corredores logísticos y zonas de procesamiento vinculadas al agro.

Rusia, por su parte, es un proveedor decisivo de fertilizantes -sobre todo potasio y compuestos nitrogenados- que sostienen la productividad del campo brasileño. Tras la crisis mundial de insumos iniciada en 2022, asegurar un suministro estable es una prioridad, y el alineamiento con Moscú permite negociar condiciones más ventajosas y reducir riesgos de desabastecimiento.

El reposicionamiento brasileño también tiene implicancias para el agro regional. Como miembro activo de BRICS, Brasil busca financiamiento y cooperación en infraestructura que impactan directamente la competitividad exportadora del Cono Sur. Estos movimientos inciden en cadenas como soja, maíz y carne, donde Brasil marca tendencia.

Para Ellis, todo este proceso refleja un objetivo claro:

"Brasil está diversificando sus alianzas de seguridad y cooperación más allá de Washington como parte de un esfuerzo deliberado para ganar autonomía".

Mientras sigue manteniendo vínculos económicos con Estados Unidos, Brasil apuesta a un equilibrio más pragmático y multifocal, donde China y Rusia ocupan un rol cada vez más relevante -especialmente para un país cuya agroindustria depende de insumos globales y mercados de ultradistancia.

Agrolatam.com
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