Brasil impulsa el biodiésel para reducir la dependencia del diésel importado
El avance del biodiésel en Brasil gana peso ante la suba del petróleo y abre un debate sobre su rol en el abastecimiento energético.
Brasil reactivó en mayo de 2026 el debate sobre el biodiésel, en medio del aumento del precio del petróleo y las tensiones internacionales, con el respaldo de la industria aceitera y energética. El impulso busca reducir la dependencia del diésel importado, en un contexto donde el país cubre una parte relevante de su consumo con compras externas.
Actualmente, Brasil importa cerca del 25% del diésel que consume, lo que lo expone a la volatilidad del mercado internacional. En este escenario, el biodiésel aparece como una herramienta concreta para sostener el abastecimiento interno y reducir riesgos en la logística productiva, especialmente en el agro.
El rol del biodiésel en la matriz energética
El país ya utiliza una mezcla obligatoria de B15, lo que implica un 15% de biodiésel en el diésel fósil. Desde la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), su presidente André Nassar señaló que sin este componente renovable, Brasil debería importar un volumen adicional significativo de combustible.
Según el directivo, la ausencia de biodiésel llevaría a una situación de fuerte presión sobre el abastecimiento. En términos concretos, el país debería sumar hasta un 15% adicional de importaciones, lo que podría generar tensiones en el suministro interno.
El biodiésel en Brasil se produce principalmente a partir de aceite de soja, uno de los pilares del complejo agroindustrial del país. Este vínculo refuerza la integración entre energía y agro, consolidando una cadena que agrega valor a la producción primaria.
Producción, seguridad energética y desafíos
El avance del biodiésel no solo responde a cuestiones económicas, sino también a la necesidad de fortalecer la seguridad energética. En un contexto internacional inestable, contar con producción local permite amortiguar impactos externos y garantizar el funcionamiento de sectores clave como el transporte y la maquinaria agrícola.
Sin embargo, el crecimiento del biodiésel también plantea desafíos. La expansión de la mezcla depende de decisiones regulatorias, capacidad industrial y disponibilidad de materia prima. Además, el equilibrio entre uso alimentario e industrial de los aceites vegetales sigue siendo un punto de discusión dentro del sector.
Aun así, el escenario actual posiciona al biodiésel como una pieza relevante dentro de la estrategia energética brasileña. Con una base productiva consolidada y una demanda creciente, el biocombustible se perfila como un componente central para sostener el consumo de diésel en los próximos años.

