Brasil refuerza su apuesta regional y anticipa mayor cooperación agrícola con el IICA
El gobierno se mostró dispuesto a profundizar la cooperación con los países miembros, con foco en innovación, sostenibilidad y competitividad agrícola en las Américas.
Brasil está listo para ampliar su colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y con los países que integran el organismo, en un contexto marcado por nuevos desafíos productivos, sanitarios y climáticos en el continente. Así lo afirmó Cleber Soares, secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, durante la asunción del nuevo Director General del instituto.
Según informó el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Soares destacó la confianza de Brasil en el liderazgo de Muhammad Ibrahim, quien asumió formalmente el cargo tras ser electo en noviembre por los ministros de Agricultura del continente para un mandato de cuatro años. El nuevo titular sucede al argentino Manuel Otero, que completó dos períodos al frente de la institución.
El acto de asunción se realizó en San José, sede central del IICA, y contó con la participación de Soares en representación de Carlos Fávaro, ministro de Agricultura de Brasil y actual presidente de la Junta Interamericana de Agricultura, el máximo órgano de gobierno del organismo.
Innovación, pequeños productores y seguridad alimentaria
Durante su intervención, Soares subrayó que Muhammad Ibrahim cuenta con una comprensión profunda de los desafíos y oportunidades de la agricultura en las Américas, producto de una extensa trayectoria en la gestión de organizaciones agrícolas enfocadas en ciencia, tecnología e innovación. En ese marco, reafirmó la voluntad de Brasil de trabajar activamente con el IICA y los países miembros, compartiendo su experiencia en agricultura tropical, ganadería sostenible, desarrollo tecnológico, agregado de valor, competitividad y acceso a mercados.
Desde el IICA remarcaron que la transformación de Brasil en las últimas décadas constituye un ejemplo del impacto que puede tener la investigación aplicada y la innovación tecnológica en el sector agropecuario. De ser un importador neto de alimentos, el país pasó a posicionarse como una de las principales potencias agrícolas del mundo, con fuertes avances en productividad y sostenibilidad.
De cara al futuro, Soares consideró que fortalecer los vínculos entre grandes exportadores de alimentos, como Brasil, y países dependientes de las importaciones, especialmente en Centroamérica y el Caribe, será una de las misiones estratégicas del IICA. En ese camino, uno de los principales desafíos será integrar a los pequeños productores a los sistemas agrícolas modernos, facilitando la adopción de tecnologías que mejoren la sostenibilidad y el valor agregado.
"El objetivo es que los productores puedan gestionar mejor sus explotaciones", explicó Soares. Esto implica no solo definir qué producir, sino también cómo comercializar, distribuir, acceder a insumos y adaptarse al cambio climático, además de enfrentar enfermedades vegetales y animales que vuelven a aparecer en distintos países. "Las enfermedades no respetan fronteras, por lo que el rol del IICA es clave en los esfuerzos de control y erradicación", advirtió.
Otro eje central fue el acceso al crédito y al seguro agrícola, especialmente para los pequeños productores. Según Soares, sin financiamiento resulta imposible sostener la producción, y el seguro agrícola se vuelve una herramienta esencial en regiones tropicales, donde los riesgos climáticos son elevados. "Sin crédito no hay producción posible para muchos agricultores, y el seguro es fundamental para protegerlos frente a la pérdida de cosechas", concluyó.

