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Brasil cambia las reglas del combustible y dispara la demanda de etanol nacional

Desde este sábado, Brasil elevó al 32% la mezcla de etanol en la gasolina para reducir importaciones, impulsar la agroindustria y fortalecer su seguridad energética.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Brasil comenzó a aplicar este sábado una de las modificaciones más importantes de su política de combustibles de los últimos años al elevar del 30% al 32% la proporción obligatoria de etanol anhidro en la gasolina regular. La decisión, implementada por el Gobierno federal y reglamentada por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), busca disminuir la dependencia de las importaciones de gasolina, fortalecer la seguridad energética y generar un nuevo impulso para la cadena agroindustrial del etanol.

La nueva mezcla, conocida como E32, tendrá una vigencia inicial de 180 días, con posibilidad de extenderse por un período igual. Mientras tanto, la gasolina premium mantendrá una proporción de 25% de etanol anhidro, según confirmó la ANP en la resolución publicada en el Diario Oficial de la Unión.

Menos gasolina importada y más espacio para el etanol brasileño

El Ministerio de Minas y Energía estima que la adopción del E32 permitirá sustituir cerca de 900 millones de litros de gasolina importada por año, una reducción que adquiere mayor relevancia en un escenario internacional marcado por la volatilidad de los precios de la energía y las tensiones geopolíticas.

La medida también fortalece la estrategia de Brasil para aprovechar su liderazgo en la producción de biocombustibles y reducir la exposición del país a las variaciones del mercado internacional del petróleo. Cada punto adicional de etanol incorporado a la gasolina incrementa la demanda de materia prima agrícola y de capacidad industrial, beneficiando principalmente al complejo sucroenergético.

El cambio llega después de que el Gobierno aprobara el incremento de la mezcla a mediados de julio y responde a una política de largo plazo orientada a expandir el uso de combustibles renovables producidos dentro del país.

Producción récord y una mayor demanda para el agro

La decisión coincide con un año en el que Brasil se encamina a alcanzar un récord de producción de etanol. Las perspectivas favorables para el biocombustible llevaron a que una mayor proporción de la caña de azúcar sea destinada a la fabricación de etanol en lugar de azúcar, mientras continúa creciendo la producción obtenida a partir de maíz.

Según proyecciones del sector, el paso del E30 al E32 demandará aproximadamente 1.000 millones de litros adicionales de etanol anhidro por año, un volumen que abre nuevas oportunidades para productores, industrias procesadoras e inversiones vinculadas a la bioenergía.

Además de reforzar la autosuficiencia energética, la iniciativa consolida al país como uno de los principales referentes mundiales en el uso de biocombustibles, apoyándose en una cadena agroindustrial con capacidad para responder a una demanda creciente sin depender exclusivamente de la caña de azúcar. La expansión del etanol de maíz también aporta mayor diversificación a la oferta y amplía las posibilidades de crecimiento del sector en los próximos años.

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