Bioinsumos, los grandes ganadores del plan de R$ 10.000 millones que prepara Brasil
El Profert abrió los incentivos a biofertilizantes y tecnologías biológicas, un mercado que en Brasil podría superar los US$ 3.000 millones hacia 2030.
Brasil dio un paso para movilizar hasta R$ 10.000 millones en incentivos fiscales entre 2027 y 2031 destinados a fortalecer su industria de insumos agrícolas, luego de que el Senado aprobara el Programa de Desarrollo de la Industria de Fertilizantes (Profert), contemplado en el Proyecto de Ley 699/2023. La novedad para el agro es que bioinsumos, biofertilizantes y remineralizadores quedaron expresamente incluidos entre los beneficiarios, abriendo una vía de inversión para un sector que ya mueve más de US$ 1.500 millones en el país. El proyecto deberá pasar ahora a la sanción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El esquema establece un límite de R$ 2.000 millones anuales, equivalente a unos US$ 350 millones, para proyectos de construcción, ampliación y modernización de unidades industriales. Los recursos que no sean utilizados podrán trasladarse al ejercicio siguiente. La incorporación de las tecnologías biológicas amplía así el alcance original de una iniciativa concebida principalmente para reducir la fuerte dependencia brasileña de fertilizantes importados.
El cambio puede tener consecuencias sobre inversiones que exceden la capacidad física de las plantas. Las empresas del segmento podrán acceder a mecanismos destinados a estimular investigación y desarrollo, innovación, nuevas formulaciones y capacidad industrial, fortaleciendo la producción local de tecnologías destinadas a la nutrición y el manejo agrícola. Para recibir los beneficios también deberán cumplir criterios vinculados con la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y el desarrollo local.
Un mercado de US$ 1.500 millones que podría duplicarse hacia 2030
La aprobación llega mientras el negocio brasileño de productos biológicos atraviesa una etapa de fuerte expansión. Según estimaciones de DunhamTrimmer International Bio Intelligence citadas en el documento, el mercado brasileño de bioinsumos y biofertilizantes supera actualmente los US$ 1.500 millones y podría sobrepasar los US$ 3.000 millones para 2030. El Profert podría aportar una nueva fuente de estímulo para acompañar ese crecimiento mediante inversiones industriales y tecnológicas.
Ignacio Moyano, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para América Latina de DunhamTrimmer, consideró que el segmento de biofertilizantes está ingresando en un proceso de transformación que podría colocarlo entre los de mayor innovación y crecimiento dentro de la agricultura mundial. Esa expansión también se observa fuera de Brasil: las proyecciones incluidas en el material estiman que el mercado global de insumos biológicos crecerá alrededor del 10% entre 2025 y 2030, hasta alcanzar unos US$ 25.000 millones.
América Latina presenta perspectivas todavía más dinámicas, con una tasa proyectada cercana al 14% y Brasil en una posición central. El crecimiento de la demanda de los productores, combinado con nuevas tecnologías y políticas destinadas a estimular la fabricación doméstica, abre oportunidades para una industria regional con mayor capacidad de producción y desarrollo propio.
La Asociación Brasileña de Industrias de Bioinsumos (ABINBIO) considera que la incorporación expresa del sector puede estimular inversiones, particularmente en investigación, desarrollo e innovación. Para la entidad, además, el reconocimiento dentro del Profert fortalece a estas tecnologías como parte de una política destinada a reducir la vulnerabilidad de la agricultura brasileña frente a problemas de abastecimiento internacional.
Brasil busca reducir una dependencia estratégica para su agricultura
Detrás del programa aparece uno de los puntos débiles de una de las mayores potencias agrícolas mundiales: Brasil mantiene una elevada dependencia externa para abastecerse de nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio. Los movimientos internacionales de precios, los problemas logísticos, las tensiones geopolíticas y eventuales interrupciones comerciales pueden trasladarse a los costos de producción de sus agricultores.
La inclusión de los bioinsumos no significa que estas tecnologías puedan reemplazar automáticamente las necesidades brasileñas de fertilizantes minerales. El cambio relevante es otro: por primera vez dentro del alcance planteado para el Profert, la industria biológica queda reconocida como parte de la estructura estratégica de insumos agrícolas que Brasil pretende desarrollar internamente. Esto permite incorporar al debate sobre dependencia externa una cadena que hasta ahora tenía un lugar menos visible dentro de la política industrial para fertilizantes.
La senadora Tereza Cristina, relatora de la propuesta, vinculó la reducción de la dependencia externa no solo con la política agrícola, sino también con la seguridad alimentaria, la estabilidad económica y la resiliencia de las cadenas de abastecimiento del agronegocio. Esa visión amplía el objetivo del programa: además de aumentar la oferta doméstica, apunta a desarrollar capacidad tecnológica e industrial dentro del país.
Para las empresas de bioinsumos, el próximo paso será determinante. El proyecto todavía necesita la sanción presidencial antes de convertirse en la nueva herramienta de estímulo prevista por el Congreso, y posteriormente deberán definirse las condiciones de implementación. Si completa ese recorrido, una industria brasileña que ya supera US$ 1.500 millones tendrá acceso a una política de incentivos de hasta R$ 10.000 millones compartida con el resto de las actividades contempladas por el Profert.

