El calor pone en riesgo millones de dólares en alimentos y fármacos en América Latina
Especialistas advierten que la carga sensible permanece expuesta al calor hasta 12 horas en aeropuertos de la región, comprometiendo exportaciones, medicamentos y alimentos.
La exposición prolongada de alimentos y medicamentos al calor en los aeropuertos de América Latina se ha convertido en uno de los principales desafíos para la logística regional. Especialistas del sector advirtieron esta semana que, aunque las recomendaciones internacionales establecen que la carga sensible no debería permanecer más de cinco minutos fuera de ambientes controlados, en algunos aeropuertos de la región la exposición puede extenderse hasta 12 horas, comprometiendo la calidad de los productos, aumentando las pérdidas económicas y afectando la competitividad de las exportaciones agroalimentarias.
La problemática alcanza especialmente a frutas, hortalizas, carnes, productos lácteos, flores, vacunas y medicamentos biológicos, cuya estabilidad depende de mantener temperaturas controladas durante toda la cadena logística. Cualquier interrupción puede reducir la vida útil de los alimentos, provocar pérdidas de eficacia en productos farmacéuticos e incluso obligar a destruir mercadería antes de llegar a destino.
Un cuello de botella que pone en juego la competitividad exportadora
Los especialistas explican que las plataformas aeroportuarias representan el punto más vulnerable de la cadena de frío. Allí confluyen altas temperaturas ambientales, superficies expuestas al sol, humedad elevada y demoras operativas que prolongan la permanencia de la carga en las rampas.
Luiza Cervetto, Global Marketing Manager de Cold Chain Technologies, señaló que el tiempo recomendado de exposición no debería superar los cinco minutos. Sin embargo, en América Latina los promedios suelen ubicarse entre dos horas y media y tres horas, mientras que en situaciones extremas se han registrado hasta 12 horas de permanencia al calor.
Cuando esto ocurre, los embalajes térmicos consumen gran parte de su capacidad para mantener la temperatura estable antes incluso de iniciar el vuelo. Como consecuencia, disminuye el margen de protección durante el transporte y aumenta el riesgo de que la mercadería llegue fuera de especificación a su destino.
La situación tiene además un fuerte impacto económico para exportadores, operadores logísticos y aerolíneas. Una ruptura de la cadena de frío puede traducirse en devoluciones comerciales, pérdida de mercados internacionales, mayores costos de reposición y reclamos por incumplimientos sanitarios.
Organismos internacionales piden reducir los tiempos de exposición
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las plataformas aeroportuarias constituyen uno de los puntos críticos para la conservación de productos sensibles a la temperatura. Entre sus principales recomendaciones figuran minimizar el tiempo de exposición al ambiente, priorizar el manejo de mercancías refrigeradas y utilizar áreas cubiertas o sistemas de protección térmica durante las escalas.
Por su parte, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) promueve estándares específicos para el transporte de carga perecedera y farmacéutica mediante programas de certificación como CEIV Pharma y CEIV Fresh, que buscan garantizar que aeropuertos, terminales y operadores mantengan procedimientos adecuados durante todo el proceso logístico.
La FAO también advierte que mantener alimentos refrigerados o congelados durante períodos prolongados a temperatura ambiente incrementa el desperdicio de alimentos, deteriora la calidad de los productos y genera importantes pérdidas económicas para toda la cadena agroalimentaria.
Entre los factores que agravan la situación en América Latina aparecen la infraestructura insuficiente en algunas terminales, la falta de coordinación entre operadores, las altas temperaturas propias de muchas regiones y la necesidad de reforzar la capacitación del personal encargado del manejo de productos sensibles.
Para el sector exportador, el desafío pasa por invertir en infraestructura, fortalecer los protocolos operativos, incorporar tecnologías de monitoreo en tiempo real y reducir al mínimo la permanencia de la carga en las plataformas. En un mercado donde la calidad determina el acceso a los destinos internacionales, preservar la cadena de frío ya no es solamente una cuestión técnica: es un factor decisivo para proteger el valor económico de las exportaciones agroalimentarias y farmacéuticas de América Latina.

