Chile

Chile enfrenta presión en el agro por fertilizantes y gripe aviar en 2026

El alza de fertilizantes y nuevos brotes de gripe aviar complican la campaña chilena, con impacto en costos, maíz y precios de alimentos.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La agricultura chilena enfrenta en 2026 un escenario desafiante marcado por el encarecimiento de fertilizantes y el rebrote de gripe aviar, según el último informe de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS). La situación importa porque impacta en los costos de producción, altera la demanda de granos y genera incertidumbre en toda la cadena agroalimentaria.

El reporte advierte que factores externos, como el bloqueo en el Estrecho de Ormuz, están presionando al alza los precios internacionales de fertilizantes, insumo clave para la producción de cereales. A esto se suma la volatilidad global de los commodities, lo que complica la planificación de la campaña agrícola.

En paralelo, el país vuelve a enfrentar un foco sanitario relevante con la influenza aviar H5N1, que ya registra 20 brotes en 2026 distribuidos en regiones como O'Higgins, La Araucanía y Magallanes, según el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). La emergencia ha obligado al sacrificio de 700.000 aves, principalmente en sistemas productivos intensivos.

El impacto de este escenario no se limita al sector avícola. La reducción del stock de aves genera una caída en la demanda de maíz para alimentación animal, lo que afecta directamente a los productores de este cereal. La experiencia reciente refuerza la preocupación: en 2023, un brote de mayor escala provocó el sacrificio de más de 1,5 millones de aves, con consecuencias significativas en el mercado interno de granos.

Costos en alza y efectos en la cadena productiva

El aumento de los fertilizantes se traduce en mayores costos para los agricultores, especialmente en cultivos extensivos como el maíz, donde el uso de nutrientes es determinante para alcanzar buenos rendimientos. La dependencia de insumos importados amplifica el impacto de factores geopolíticos, dejando al sector expuesto a variaciones externas.

Al mismo tiempo, la caída en la demanda de maíz por parte de la industria avícola genera un desbalance en el mercado interno, con presión sobre los precios y dificultades para la comercialización de la cosecha. Este doble efecto -costos en alza y demanda debilitada- configura un escenario complejo para los productores.

Desde el sector advierten que la combinación de estos factores puede trasladarse a la cadena de alimentos, con potencial impacto en precios al consumidor si no se logra estabilizar la situación. Además, la incertidumbre complica las decisiones de siembra y manejo para la próxima campaña.

El informe destaca la necesidad de coordinación entre el sector público y privado, junto con herramientas que permitan mitigar el impacto de la volatilidad, tanto en insumos como en mercados. La evolución del conflicto en Medio Oriente y el control de los brotes sanitarios serán variables determinantes para el desempeño del agro chileno en los próximos meses.

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