Dos sistemas agrícolas de Chile reciben reconocimiento mundial por su valor ancestral
La FAO declaró dos territorios indígenas como Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial, destacando prácticas que combinan biodiversidad, cultura y resiliencia climática.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) incorporó dos territorios tradicionales de Chile a la lista de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (GIAHS), un reconocimiento que destaca prácticas agrícolas ancestrales que han sostenido alimentos, cultura y modos de vida durante siglos en zonas de clima extremo.
Las nuevas designaciones ponen en valor los conocimientos de los pueblos Aymara, Quechua, Likan Antay y Mapuche-Pehuenche, cuyos sistemas integran agricultura, manejo de flora nativa y ganadería de camélidos en paisajes donde la altitud, la aridez o los bosques templados han moldeado formas únicas de producción y gobernanza territorial.
Kaveh Zahedi, director de la Oficina de Cambio Climático, Biodiversidad y Medio Ambiente de la FAO, señaló que estos sistemas muestran cómo la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y la identidad cultural pueden reforzarse mutuamente y servir como rutas concretas para construir sistemas agroalimentarios más resilientes.
Altiplano y Andes del norte: agricultura y camélidos en territorios de altura
El primer sitio reconocido abarca zonas altoandinas y preandinas de Antofagasta, Arica y Parinacota y Tarapacá, donde comunidades Aymara, Quechua y Likan Antay integran la crianza de llamas y alpacas con el cultivo de quinoa, maíz y papa andina.
Entre los 3.000 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, este sistema ha desarrollado un equilibrio entre prácticas agrícolas y pastoriles a través de pastoreo rotacional, transhumancia estacional, terrazas agrícolas y sistemas de microirrigación que permiten cultivar en laderas secas y escarpadas.
La gestión colectiva del agua, basada en normas comunitarias, garantiza uso equitativo del recurso, mientras que las mujeres desempeñan un rol esencial en la conservación de semillas, elaboración de alimentos y transmisión cultural, elementos clave para sostener diversidad genética y seguridad alimentaria.
Territorio Pehuenche: huertos, recolección y ganadería transhumante
El segundo sistema reconocido corresponde a los paisajes cordilleranos del Ngulumapu, donde los pueblos Mapuche-Pehuenche mantienen un esquema productivo diverso que combina huertos familiares, recolección en bosques nativos y movilidad ganadera entre pastos altos y bajos.
El corazón cultural del sistema es el pewen (Araucaria araucana), cuyo fruto -el piñón- sostiene alimentación, identidad e instancias ceremoniales. Los huertos, mayormente gestionados por mujeres, albergan centenares de especies alimentarias y medicinales, fortaleciendo la salud familiar y la agrobiodiversidad local.
La recolección forestal y las prácticas de reciprocidad, trabajo colectivo y respeto por toda forma de vida (Itrofil Mogen) se reflejan en ceremonias, redes de intercambio y una gobernanza territorial que dialoga con áreas protegidas y sitios reconocidos por UNESCO.
Con estos dos nuevos sitios, Chile suma tres sistemas GIAHS, mientras que América Latina alcanza 11 en cinco países. A nivel global, ya son 104 sistemas reconocidos por su aporte a la biodiversidad, resiliencia climática, diversidad alimentaria y herencia cultural.
Estas designaciones se vinculan a esfuerzos chilenos de largo plazo para documentar, proteger y fortalecer este patrimonio, con apoyo del Ministerio de Agricultura de Chile y un proyecto financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).
La FAO subraya que se trata de sistemas vivos, en constante evolución, que pueden guiar la transformación hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes para las generaciones futuras.

