China y EE.UU. avanzan con un acuerdo que impacta en soja y granos
Beijing y Washington buscan reducir aranceles agrícolas y reactivar el comercio de soja, trigo y sorgo en un mercado seguido de cerca por América Latina.
China y Estados Unidos acordaron esta semana en Pekín avanzar en medidas para fortalecer el comercio agrícola bilateral mediante reducciones arancelarias y flexibilización de barreras comerciales, una señal que vuelve a mover el mercado internacional de soja, trigo y sorgo. El entendimiento, confirmado por el Ministerio de Comercio chino tras la visita del presidente Donald Trump, cobra relevancia porque podría reactivar compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y alterar el escenario global de exportaciones.
Según informó Beijing, los acuerdos todavía son "preliminares", aunque ambas partes buscarán cerrarlos "lo antes posible". El anuncio llega luego de meses de tensiones comerciales que golpearon con fuerza al intercambio agropecuario entre las dos mayores economías del mundo.
Las importaciones agrícolas chinas provenientes de Estados Unidos todavía enfrentan un arancel adicional del 10%, aplicado tras las rondas de represalias comerciales del año pasado. Ese escenario provocó un desplome de 65,7% en el comercio bilateral agrícola durante 2025, que cayó hasta los US$ 8.400 millones, según datos del Departamento de Agricultura estadounidense.
La soja vuelve al centro de la negociación global
El Ministerio de Comercio de China aseguró que ambas naciones buscan impulsar nuevamente el comercio agrícola mediante reducciones arancelarias recíprocas en distintos productos. Aunque no se detallaron los rubros específicos, el mercado rápidamente puso el foco sobre la soja, principal producto agrícola negociado entre ambos países.
China ya retomó parcialmente las compras de productos agrícolas estadounidenses tras reuniones previas celebradas en octubre. Entre ellas aparecen adquisiciones de soja, trigo y grandes volúmenes de sorgo, en línea con el compromiso asumido por Washington de ampliar el flujo comercial.
Analistas del mercado consideran que una eventual reducción del 10% en los aranceles sobre la soja podría permitir el regreso de compradores privados chinos, que habían quedado prácticamente fuera del mercado durante la última campaña estadounidense, dejando las operaciones principalmente en manos de empresas estatales.
Para América Latina, especialmente para Brasil y Argentina, cualquier modificación en la relación comercial entre China y Estados Unidos tiene impacto directo sobre los precios internacionales, la competencia exportadora y la dinámica de demanda global de granos.
El mercado espera señales concretas
Johnny Xiang, fundador de AgRadar Consulting, afirmó que una reducción arancelaria podría marcar una "normalización" del comercio agrícola entre ambas potencias, permitiendo que compradores comerciales vuelvan a operar activamente en el mercado estadounidense.
El Ministerio de Comercio chino indicó además que las negociaciones incluyen el objetivo de resolver cuestiones vinculadas a barreras no arancelarias y acceso al mercado, temas considerados sensibles para el intercambio agroindustrial.
Mientras tanto, operadores y exportadores siguen de cerca cada avance de las conversaciones, conscientes de que cualquier cambio en la política comercial entre Beijing y Washington puede modificar el tablero global de granos en cuestión de semanas.

