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China cambia las condiciones para importar alimentos y obliga a adaptarse a los exportadores

Las nuevas reglas ya entraron en vigor y obligarán a exportadores de carne, lácteos, pescado y otros alimentos a cumplir mayores controles sanitarios.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

China comenzó a aplicar este 1 de junio un nuevo sistema de control para alimentos importados que amplía los requisitos sanitarios, fortalece los mecanismos de trazabilidad y modifica los procedimientos de registro para empresas extranjeras. La medida, impulsada por la Administración General de Aduanas de China (GAC), es relevante porque impacta sobre uno de los mayores mercados compradores de alimentos del planeta y podría influir en el comercio agroalimentario global.

La nueva normativa, identificada como Decreto N.º 280, reemplaza las disposiciones vigentes desde 2021 y establece criterios más detallados para la habilitación, renovación y supervisión de empresas exportadoras que buscan acceder al mercado chino.

China apuesta por controles basados en evaluación de riesgos

Uno de los principales cambios es la adopción de un sistema dinámico de gestión basado en la evaluación de riesgos. Las autoridades chinas analizarán aspectos como el origen de las materias primas, los procesos de producción, los antecedentes sanitarios, los hábitos de consumo y la información disponible sobre cada categoría de alimento.

A partir de esa evaluación se determinarán los requisitos específicos que deberán cumplir los exportadores para mantener o acceder a sus registros de importación.

La normativa también amplía el alcance de los controles a instalaciones de almacenamiento en frío utilizadas antes de la exportación, incorporando nuevos eslabones de la cadena logística dentro de los procesos de supervisión.

Entre los productos sujetos a mayores exigencias se encuentran carne y productos cárnicos, lácteos, huevos, pescados, miel, aceites vegetales comestibles, frutas secas, semillas, vegetales deshidratados y alimentos especiales.

Para las categorías consideradas de mayor sensibilidad sanitaria continuará siendo obligatoria la certificación oficial emitida por las autoridades competentes del país exportador, junto con documentación técnica y sanitaria respaldatoria.

Un mercado cada vez más estratégico para los exportadores

Las nuevas disposiciones llegan en un momento de creciente importancia del mercado chino para las cadenas agroalimentarias internacionales. Según datos de las autoridades aduaneras del país asiático, más de 96.000 empresas de 178 países están habilitadas para exportar alimentos a China.

Las importaciones alimentarias crecieron desde 1,05 billones de yuanes en 2020 hasta 1,32 billones de yuanes en 2025, reflejando la magnitud de la demanda del gigante asiático.

Aunque los registros otorgados bajo la normativa anterior seguirán siendo válidos, las empresas deberán adaptarse a un esquema que exige mayores niveles de control documental, trazabilidad y cumplimiento sanitario.

Desde Beijing sostienen que la actualización busca fortalecer la seguridad alimentaria sin afectar el flujo comercial. Sin embargo, para exportadores de América Latina, incluidos los sectores de carne, lácteos, pesca y agroindustria, el nuevo escenario implica una atención aún mayor a los procesos de certificación y control para mantener el acceso a uno de los mercados más relevantes del mundo.

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