Colombia

Récord de crédito agropecuario: Finagro cerró 2025 con $48,1 billones

Con un crecimiento interanual del 15,8%, Finagro alcanzó el mayor nivel de desembolsos de su historia y consolidó al crédito de fomento como eje del desarrollo rural.

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En un contexto en el que el sector agropecuario se consolida como uno de los principales motores del crecimiento económico de Colombia, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) cerró 2025 con los mejores resultados de su historia, al alcanzar desembolsos récord en crédito de fomento para el campo.

Entre enero y diciembre, la banca de desarrollo del agro colombiano canalizó $48,1 billones en créditos, a través de bancos y cooperativas, lo que representó un incremento del 15,8 % frente a los $39,4 billones registrados en 2024. El resultado no solo marcó un máximo histórico, sino que además superó en 12 % la meta de $43 billones fijada en el Plan Indicativo de Crédito por la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario (CNCA).

Este volumen de financiamiento se suma a los $124,55 billones que el Gobierno Nacional ha canalizado hacia el sector rural entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, en una estrategia que apunta a fortalecer la economía campesina, mejorar la productividad y reducir brechas estructurales en el acceso al crédito.

La presidenta de Finagro, Alexandra Restrepo, destacó que los resultados reflejan una apuesta decidida del Gobierno por el desarrollo del campo colombiano. "Estos resultados confirman que el Gobierno Nacional, el Grupo Bicentenario y el Ministerio de Agricultura ven en el crédito de fomento una herramienta efectiva para impulsar las grandes transformaciones que necesita el agro", señaló.

Según Restrepo, durante 2025 Finagro logró llegar a más productores, con especial foco en pequeños campesinos, mujeres, jóvenes, asociaciones, comunidades indígenas y afrodescendientes, a través de soluciones financieras adaptadas a sus realidades productivas y territoriales.

En términos operativos, la entidad realizó 395.614 operaciones de crédito, que beneficiaron a más de 312.800 campesinas y campesinos en todo el país. Un dato clave es que el 90 % de las operaciones correspondió a pequeños productores, que accedieron al financiamiento gracias al respaldo del Fondo Agropecuario de Garantías (FAG), mecanismo mediante el cual el Estado actúa como fiador y reduce el riesgo para el sistema financiero.

El avance en inclusión financiera también quedó reflejado en que 86.452 productores accedieron por primera vez a un crédito agropecuario formal, lo que implicó un aumento del 12,5 % frente a 2024. Este dato refuerza el rol de Finagro como puerta de entrada al sistema financiero para amplios sectores del agro que históricamente estuvieron excluidos.

El FAG consolidó en 2025 su solidez y sostenibilidad financiera, registrando utilidades superiores a $30.000 millones, recursos que permitirán ampliar la cobertura de garantías y seguir respaldando proyectos productivos de pequeños productores en los próximos años.

Desde el Gobierno, la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, subrayó la importancia de la asociatividad como herramienta para acelerar la inclusión financiera en el campo. "Apostarle al crédito colectivo es apostarle a un sector rural con más oportunidades y mayor capacidad de generar ingresos", afirmó, al explicar que el Ejecutivo priorizó este esquema para facilitar economías de escala, mejorar la comercialización, acceder a nuevos mercados y fortalecer la asistencia técnica.

En línea con esta estrategia, al cierre de 2025 Finagro desembolsó $464.979 millones en créditos asociativos, lo que representó un crecimiento del 58 % frente a 2024, una señal clara del avance de modelos colectivos de financiamiento en el agro colombiano.

Por su parte, el presidente del Grupo Bicentenario, César Sánchez, remarcó que el objetivo del conglomerado es llegar donde la banca tradicional no llega. Además de la democratización del crédito, señaló la necesidad de orientar los recursos hacia inversiones que permitan enfrentar la crisis climática, responder a las nuevas demandas de los consumidores y construir sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

El balance de 2025 deja así una señal contundente: el crédito de fomento se consolida como una herramienta estratégica para transformar el campo colombiano, ampliar la inclusión financiera y acompañar a los productores en un escenario marcado por desafíos climáticos, productivos y de mercado cada vez más complejos.

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