Comercio Agrícola América Latina: EE.UU. alerta a Perú por China
Washington advierte que el megapuerto de Chancay podría afectar la soberanía peruana y reconfigurar el comercio agroexportador regional.
El 12 de febrero de 2026, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Donald Trump advirtió públicamente que Perú podría perder capacidad soberana sobre el puerto de Chancay, una infraestructura estratégica operada mayoritariamente por la estatal china COSCO Shipping, tras un fallo judicial que limitaría la supervisión regulatoria local. La advertencia, difundida por Fox News y replicada por agencias internacionales, sostiene que el "dinero barato chino cuesta soberanía".
El tema trasciende la geopolítica: Chancay promete reducir a 23 días el tránsito marítimo hacia China y bajar costos logísticos en más de 20%, impactando de lleno en las cadenas de valor agroalimentarias de Perú, Brasil y otros países sudamericanos. Para el sector agropecuario regional, la disputa redefine flujos comerciales, precios FOB y competitividad exportadora.
Infraestructura estratégica y comercio agroexportador
El megapuerto de aguas profundas, con una inversión estimada en US$ 1.300 millones, se proyecta como el primer puerto "inteligente y ecológico" de Sudamérica dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Según voceros chinos, generaría hasta US$ 4.500 millones anuales y más de 8.000 empleos directos.
Desde la óptica agroindustrial, la infraestructura portuaria es un eslabón crítico en la logística de exportación de commodities agrícolas como soja, maíz, arándanos, uva, café y carne. Un acceso más directo al Asia-Pacífico podría consolidar la ventaja comparativa sudamericana frente a competidores como Estados Unidos o Australia.
Sin embargo, analistas estadounidenses advierten que el control operativo de infraestructura crítica podría tener implicancias estratégicas en escenarios de tensión internacional. El regulador peruano Ositran anunció que apelará el fallo judicial, en medio de un debate sobre soberanía, integración regional y seguridad alimentaria.
EE.UU., China y la competencia por los mercados agrícolas
La disputa se inscribe en una competencia mayor entre Washington y Beijing por influencia en América Latina, una región clave en la provisión global de alimentos. China es hoy uno de los principales destinos de las exportaciones agroalimentarias Latam, especialmente soja brasileña y carnes del Cono Sur.
Para EE.UU., socio central bajo el T-MEC y actor relevante en los mercados agrícolas regionales, la expansión china podría alterar equilibrios comerciales y estándares regulatorios. La cuestión no es menor: normas fitosanitarias, trazabilidad, barreras no arancelarias y subsidios agrícolas forman parte del entramado que define la competitividad.
En este contexto, el puerto de Chancay podría funcionar como nodo logístico para redirigir comercio hacia el Pacífico Sur, reduciendo la dependencia de rutas tradicionales y fortaleciendo la diversificación de mercados sudamericanos.
Impacto en costos, sustentabilidad y valor agregado
Más allá del debate geopolítico, el agro regional evalúa el proyecto desde una perspectiva pragmática: menores costos CIF, mayor previsibilidad logística y capacidad para escalar envíos con mayor valor agregado.
China sostiene que la terminal operará bajo estándares ambientales avanzados, incorporando tecnología digital y reducción de emisiones, alineándose con exigencias de huella de carbono y sustentabilidad en agronegocios. Esto podría facilitar certificaciones y acceso a consumidores asiáticos cada vez más exigentes.
No obstante, expertos advierten que la dependencia excesiva de un solo mercado o infraestructura concentrada implica riesgos ante cambios regulatorios, variabilidad climática o tensiones diplomáticas.
El caso Chancay reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer la integración regional, modernizar la infraestructura vial y portuaria y coordinar estrategias dentro de esquemas como la Alianza del Pacífico o el MERCOSUR.
Organismos multilaterales como la OMC, el BID y la FAO han subrayado en distintos informes que América Latina posee capacidad para consolidarse como proveedor estratégico de alimentos, pero requiere inversiones en tecnificación, financiamiento e innovación agroexportadora.
La advertencia estadounidense a Perú no solo es un capítulo más en la rivalidad entre potencias. Para el Comercio Agrícola América Latina, el puerto de Chancay simboliza una encrucijada: cómo equilibrar inversión extranjera, soberanía regulatoria y competitividad global.
En un escenario de creciente demanda asiática y volatilidad geopolítica, la región deberá apostar por diversificación de mercados, infraestructura eficiente y marcos normativos claros. El agro latinoamericano, pilar de la balanza comercial regional, enfrenta el desafío de convertir esta disputa en una oportunidad estratégica.

