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Comercio agrícola y dólar: volatilidad cambiaria impacta al agro Latam

El nuevo escenario cambiario global redefine costos, precios y exportaciones agroalimentarias en América Latina en 2026.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

El 13 de abril de 2026, el banco BBVA actualizó sus proyecciones cambiarias para América Latina en un contexto de alta volatilidad global impulsada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, reconfigurando los flujos financieros y comerciales. El informe advierte que el comportamiento del dólar será determinante para la región, especialmente para el agro, ya que impacta de forma directa en los precios FOB, la logística de exportación y la competitividad de las cadenas de valor agroalimentarias.

En el nuevo escenario, el dólar volvió a posicionarse como activo refugio, impulsado por la incertidumbre global y las disrupciones en los mercados energéticos. Esta dinámica tiene efectos inmediatos sobre los flujos comerciales agroalimentarios, alterando tanto los costos de producción -muchos de ellos dolarizados- como los ingresos por exportaciones. Para América Latina, uno de los principales proveedores globales de alimentos, el tipo de cambio se convierte en una variable crítica en la ecuación de rentabilidad.

Comercio agrícola y dólar: volatilidad cambiaria impacta al agro Latam

BBVA identifica que el mercado cambiario atraviesa un régimen de mayor dispersión, donde las monedas ya no se mueven de forma homogénea. En este contexto, los países con fuerte perfil agroexportador pueden encontrar cierto respaldo en un dólar firme, aunque condicionado por factores estructurales como la infraestructura, la logística y las barreras no arancelarias agro. A su vez, acuerdos como el MERCOSUR o el T-MEC continúan incidiendo en el acceso a mercados y en la competitividad regional frente a Estados Unidos.

El informe también subraya que el impacto no es lineal. Un dólar fuerte puede favorecer las exportaciones en moneda local, pero al mismo tiempo encarece insumos clave como fertilizantes, energía y tecnología, lo que reduce márgenes en el sector agropecuario. Esta tensión se refleja en toda la cadena, desde la producción primaria hasta la agroindustria, afectando decisiones de inversión y financiamiento.

En términos de países, el comportamiento cambiario proyectado muestra diferencias significativas. Brasil se mantiene como uno de los principales anclajes regionales gracias a su diversificación exportadora en commodities agrícolas, energía y alimentos, lo que le permite sostener un flujo constante de divisas. México, en tanto, enfrenta un escenario más desafiante, donde la sensibilidad al riesgo global y la revisión del T-MEC podrían introducir volatilidad adicional en sus mercados agrícolas y manufactureros.

Comercio agrícola y dólar: volatilidad cambiaria impacta al agro Latam

En la región andina, la dinámica responde tanto a los términos de intercambio como a factores internos. Chile aparece condicionado por su dependencia energética, mientras que Colombia combina el soporte de los precios del petróleo con riesgos fiscales persistentes. Perú, por su parte, mantiene una mayor estabilidad relativa, respaldada por fundamentos macroeconómicos sólidos, lo que contribuye a una menor volatilidad en su tipo de cambio.

El caso argentino presenta particularidades, con un esquema de tipo de cambio administrado que busca sostener la estabilidad nominal en un contexto de restricciones externas. Según BBVA, la evolución del peso estará vinculada a la acumulación de reservas, el nivel de tasas reales y la capacidad de sostener el financiamiento, factores clave para el desempeño del sector agroexportador.

Flujos globales, precios agrícolas y competitividad regional

Más allá de las diferencias entre países, el denominador común es que la volatilidad cambiaria se traslada directamente a los precios internacionales de los commodities agrícolas, afectando la posición de América Latina en los mercados globales. La evolución del dólar, junto con los precios de la energía y la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, seguirá condicionando los flujos de inversión hacia mercados emergentes.

Comercio agrícola y dólar: volatilidad cambiaria impacta al agro Latam

En este escenario, organismos como la FAO vienen señalando la necesidad de fortalecer la resiliencia del sector agroalimentario, promoviendo mayor diversificación de mercados, mejoras en infraestructura y una mayor integración regional. La competitividad del agro latinoamericano dependerá, cada vez más, de su capacidad para adaptarse a un entorno global volátil, donde el tipo de cambio deja de ser solo una variable financiera para convertirse en un factor estructural del comercio agrícola.

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