Costa Rica enfría su relación con China y cuestiona el acuerdo comercial
El país advierte que sus exportaciones no crecieron como se esperaba y apunta a trabas, desequilibrios y tensiones políticas que impactan el vínculo bilateral.
Costa Rica puso en revisión su relación comercial con China en abril de 2026 al reconocer que el acuerdo de libre comercio no generó el crecimiento exportador esperado, según admitió el propio gobierno. La situación impacta porque limita la expansión de sectores productivos, incluidos rubros agroindustriales, y profundiza el desequilibrio en la balanza comercial.
El ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, expresó su preocupación por el bajo flujo de ventas hacia el mercado chino y cuestionó los resultados del acuerdo. La expectativa inicial era abrir una vía sólida para colocar productos costarricenses, pero el desempeño quedó lejos de ese objetivo.
Acceso limitado, exportaciones concentradas y déficit en aumento
Uno de los principales problemas señalados es que las exportaciones no lograron escalar en volumen ni diversificarse, en parte por requisitos sanitarios exigentes, procesos administrativos complejos y condiciones de acceso poco competitivas para los exportadores.
Esto afecta especialmente a sectores agroindustriales que buscan posicionarse en Asia, pero enfrentan mayores costos y tiempos de ingreso al mercado. La consecuencia es una participación limitada frente a otros proveedores con mayor escala o acuerdos más dinámicos.
Mientras tanto, las importaciones desde China continúan creciendo con fuerza. El flujo de bienes industriales, tecnología y vehículos eléctricos amplía el déficit comercial, una tendencia que el propio gobierno reconoce como estructural debido a la diferencia en capacidades productivas.
El vínculo también se vio condicionado por decisiones políticas recientes. La exclusión de Huawei del desarrollo de la red 5G marcó un punto de inflexión en la relación bilateral, con impacto en la agenda económica y en el clima de negocios.
A nivel productivo, el escenario obliga a repensar estrategias. Para el agro costarricense, China sigue siendo un mercado atractivo por su escala, pero la falta de acceso fluido reduce su potencial como destino relevante en el corto plazo.
Frente a este panorama, Costa Rica acelera su diversificación. El país avanza en su ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y refuerza vínculos con otros mercados donde las condiciones comerciales son más claras y previsibles.
El movimiento responde a una necesidad concreta: asegurar destinos donde los productos puedan ingresar con menor fricción y mejores márgenes, en un escenario global donde la competencia por mercados es cada vez más exigente.
La experiencia con China deja una señal para la región. Firmar acuerdos no garantiza resultados si no hay condiciones efectivas de acceso. Para economías más pequeñas, la competitividad se define tanto por la producción como por las reglas del juego en destino.

