Los altos costos del puerto de Montevideo ponen en riesgo escalas navieras y encarecen el comercio
El aumento de las tarifas portuarias y los costos operativos genera preocupación en el sector logístico uruguayo, que advierte sobre una pérdida de competitividad frente a otros puertos de la región.
El incremento de los costos operativos en el puerto de Montevideo volvió a instalar el debate sobre la competitividad logística de Uruguay. Desde el sector privado advierten que las elevadas tarifas portuarias, sumadas a los gastos de operación de los buques y a la incertidumbre en la programación de escalas, están llevando a grandes navieras internacionales a reducir su presencia en la terminal uruguaya, con posibles efectos sobre el comercio exterior, el turismo y los precios que pagan consumidores y empresas.
La preocupación fue expuesta por la firma uruguaya Gate Uruguay, especializada en comercio exterior y servicios de despachantes de aduana, que publicó un análisis sobre los factores que explican la reducción de escalas de algunas compañías marítimas en Montevideo.
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Según el documento, los costos asociados a una escala portuaria se han convertido en uno de los principales elementos que evalúan las navieras al momento de definir sus itinerarios regionales. Entre ellos figuran las tarifas por uso de muelle cobradas por la Administración Nacional de Puertos (ANP), los gastos operativos diarios del buque, el consumo de combustible mientras permanece atracado, los costos de alquiler de embarcaciones y las pérdidas derivadas de eventuales reprogramaciones.
De acuerdo con la estimación difundida por la empresa, un portacontenedores de gran porte puede afrontar cerca de US$ 49.500 diarios únicamente por el uso del muelle, cifra a la que deben agregarse aproximadamente US$ 10.000 por gastos operativos, otros US$ 25.000 en combustible para mantener el buque funcionando durante la estadía y, en muchos casos, entre US$ 35.000 y US$ 70.000 diarios por el alquiler de la embarcación, cuando se trata de buques contratados bajo modalidad chárter.
A esos montos se suman los costos indirectos asociados a modificaciones de itinerarios, retrasos logísticos y penalidades comerciales, que pueden elevar significativamente el costo total de una escala.
Competitividad regional y efectos sobre el comercio
El análisis sostiene que la mayor naviera del mundo, MSC, redujo significativamente sus escalas en Montevideo, mientras que parte de su operación vinculada a cruceros fue trasladada hacia Buenos Aires y Punta del Este. Aunque las decisiones empresariales responden a múltiples factores, el sector considera que el costo operativo del puerto uruguayo pesa cada vez más dentro de la planificación logística.
Para los operadores, cuando un puerto resulta más costoso que otras alternativas de la región, las compañías marítimas tienden a reorganizar sus rutas buscando mejorar la eficiencia de sus servicios. Ese proceso no solo impacta sobre la actividad portuaria, sino también sobre toda la cadena logística.
Los especialistas explican que los mayores costos del transporte marítimo terminan incorporándose al valor final de las mercaderías, ya que las navieras trasladan parte de esos sobrecostos a los fletes internacionales. Como consecuencia, aumentan los costos de importación de bienes de consumo, insumos industriales y materias primas utilizadas por la producción nacional.
El fenómeno también puede afectar las exportaciones uruguayas. Un sistema logístico menos competitivo reduce la capacidad de las empresas para colocar sus productos en los mercados internacionales en igualdad de condiciones frente a otros países de la región.
En el caso del turismo, la disminución de escalas de cruceros implica además una menor llegada de visitantes y una reducción de la actividad económica vinculada al transporte, la gastronomía, el comercio y los servicios.
El debate sobre la competitividad del puerto de Montevideo vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda del comercio exterior uruguayo. Mientras operadores privados reclaman una revisión de la estructura de costos y una mayor eficiencia operativa, el desafío para las autoridades será encontrar un equilibrio que permita sostener las inversiones portuarias sin perder atractivo frente a otros puertos del Atlántico Sur.

