Economía

Crecimiento económico Latam 2025: agro y servicios lideran el repunte

Argentina, Panamá y Perú lideran el crecimiento regional 2025, impulsados por agro, logística y servicios en un contexto global desafiante.

María José Huerta
Periodista agroalimentaria enfocada en cadenas de valor, agricultura sostenible y acuerdos comerciales, con especial atención al impacto de estas dinámicas en los sistemas agroalimentarios de América Latina.

Argentina, Panamá y Perú encabezaron el crecimiento económico de América Latina en 2025, según datos oficiales difundidos en marzo, en un contexto marcado por la reconfiguración de los flujos comerciales globales. El dato es relevante para el sector agropecuario porque confirma el peso creciente de las cadenas de valor agroalimentarias y los servicios logísticos en la competitividad regional.

El mapa económico latinoamericano muestra una dinámica heterogénea pero con patrones comunes. Argentina y Panamá registraron un crecimiento del 4,4%, mientras que Perú alcanzó el 3,4%, consolidándose como los principales motores del año.

En el caso argentino, el sector agropecuario -agricultura, ganadería y silvicultura- creció 6,2%, posicionándose como uno de los pilares del repunte junto con minería y servicios. Este desempeño reafirma la ventaja comparativa del país en commodities agrícolas y su impacto en la balanza comercial.

Brasil, por su parte, creció 2,3%, pero con un dato clave para el agro regional: el sector agropecuario explicó el 32,8% del PIB, impulsado por la producción de soja y maíz, reflejando la importancia de la tecnificación y la agricultura a gran escala en los mercados globales.

El crecimiento en Panamá evidencia el peso de la logística de exportación y la infraestructura estratégica, con un aumento del 14,5% en transporte y un 22% en ingresos del Canal de Panamá. Esto pone en foco la necesidad regional de mejorar infraestructura portuaria y vial para sostener los flujos comerciales.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales. Barreras no arancelarias, normas fitosanitarias y costos logísticos elevados continúan afectando la competitividad de las exportaciones agroalimentarias Latam, especialmente frente a mercados exigentes como Estados Unidos y la Unión Europea.

El crecimiento del agro en países como Argentina y Brasil no es casual. Responde a procesos de incorporación tecnológica, biotecnología y agricultura digital, que permiten mejorar rendimientos y avanzar en trazabilidad.

Además, la presión internacional por la sustentabilidad y la huella de carbono está reconfigurando las cadenas de valor agroalimentarias. En este escenario, la adopción de estándares ambientales se vuelve clave para acceder a mercados premium y sostener precios FOB competitivos.

Países como Paraguay (6%), Costa Rica (4,6%) y Guatemala (4,1%) aparecen como economías dinámicas según proyecciones, con fuerte potencial agroexportador. Esta tendencia refuerza la necesidad de diversificación de mercados y mayor integración regional, especialmente en el marco de acuerdos como MERCOSUR y la Alianza del Pacífico.

México mostró un crecimiento más moderado (0,8%), evidenciando limitaciones en sectores industriales y una dependencia creciente de los servicios.

Las previsiones económicas para 2025 muestran a Paraguay (6%) como líder regional, seguido por Costa Rica (4,6%) y Guatemala (4,1%), con economías donde el agro y las exportaciones agroalimentarias son motores clave.

En un segundo grupo se ubican Ecuador (3,8%), Bolivia (3,51%) y Honduras (3,5%), mientras que Uruguay crecería 2,6%, con un modelo agroexportador consolidado.

En todos los casos, el desempeño del sector agropecuario, la logística y la inserción en mercados globales serán determinantes para sostener el crecimiento.

El desempeño económico de América Latina en 2025 deja una señal clara: el agro continúa siendo un motor estructural del crecimiento y la inserción internacional de la región. Tanto en Argentina como en Brasil, su impacto en el PIB y en las exportaciones agroalimentarias resulta decisivo.

La competitividad del comercio agrícola América Latina dependerá de la inversión en infraestructura, innovación tecnológica y cumplimiento de estándares globales, en un contexto de creciente demanda por seguridad alimentaria.

La región tiene el potencial para consolidarse como proveedor estratégico global, pero el desafío será transformar esa ventaja en mayor valor agregado, resiliencia climática e integración efectiva en los mercados internacionales.

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