México

Alerta en el Golfo: buscan frenar un pozo petrolero de alto riesgo

Organizaciones llevan a tribunales un proyecto en aguas profundas de BP y advierten sobre riesgos superiores a desastres previos en EE.UU.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Una coalición de organizaciones ambientales presentó una demanda legal contra la administración de Donald Trump para frenar la aprobación de un proyecto petrolero en aguas profundas del Golfo de México, al considerar que implica un riesgo elevado de desastre ambiental. La acción judicial apunta a detener el desarrollo del yacimiento Kaskida, operado por BP, en una etapa crítica para su avance.

El caso se centra en la autorización otorgada recientemente para perforar en condiciones técnicas extremas. El proyecto contempla operaciones a cerca de 10 kilómetros por debajo del lecho marino, una profundidad que supera parámetros habituales de la industria y que eleva la complejidad operativa.

Riesgos técnicos y antecedentes que preocupan

Los demandantes sostienen que la probabilidad de pérdida de control en este tipo de perforaciones es considerablemente más alta que en desarrollos convencionales. Estudios presentados en la causa indican que el nivel de riesgo podría ser entre seis y siete veces superior a los estándares habituales del sector.

El antecedente de la plataforma Deepwater Horizon, ocurrido en 2010, sigue marcando la discusión. Aquel episodio dejó 11 víctimas fatales y provocó el mayor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos, con impactos prolongados sobre el ecosistema y la economía regional.

En este contexto, las organizaciones argumentan que el proyecto actual no presenta garantías suficientes para evitar un escenario similar, especialmente considerando la presión geológica y las condiciones operativas en aguas profundas.

Impacto económico y tensión sobre la política energética

El desarrollo de Kaskida representa una inversión estimada en 5.000 millones de dólares y forma parte de una estrategia más amplia para expandir la producción energética offshore en Estados Unidos. BP proyecta que el yacimiento podría alcanzar una producción de 80.000 barriles diarios hacia 2029.

Sin embargo, los cuestionamientos no se limitan al aspecto ambiental. También se pone en discusión la capacidad técnica para operar en este nivel de profundidad y la ausencia de planes de contingencia detallados frente a un eventual incidente.

La disputa refleja una tensión persistente entre el impulso a la producción energética y la protección de los ecosistemas marinos. En estados como Luisiana, donde la economía local depende de la pesca y el turismo, el recuerdo del impacto de derrames anteriores sigue presente.

Un caso que puede marcar precedentes

La resolución del caso quedará en manos de tribunales federales y podría influir en futuros proyectos de exploración en aguas profundas. Los demandantes buscan suspender las operaciones antes de que comiencen, argumentando que el daño potencial sería difícil de revertir.

El proceso también abre un debate más amplio sobre los límites de la explotación energética en entornos de alta complejidad. La decisión que surja de esta causa no solo definirá el destino de un proyecto puntual, sino que puede establecer nuevas condiciones para el desarrollo de la industria offshore en los próximos años.

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