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Dólar en América Latina: qué anticipan las nuevas proyecciones para 2026 y 2027

Las nuevas previsiones para las monedas latinoamericanas anticipan un cierre de 2026 con cautela: la Fed, el dólar y las tasas definirán el rumbo regional.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

Las nuevas proyecciones difundidas este 1 de agosto para el segundo semestre de 2026 anticipan que las monedas de América Latina mantendrán un desempeño relativamente sólido durante el cierre del año y el comienzo de 2027, aunque enfrentan riesgos crecientes por una posible política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos. El comportamiento del dólar global, la evolución de las tasas de interés y la geopolítica aparecen como los principales factores que definirán el rumbo cambiario en la región.

Durante buena parte de 2026, el índice dólar (DXY) permaneció por debajo de los 100 puntos, favoreciendo a las monedas emergentes. Sin embargo, el aumento de la incertidumbre internacional derivada de los conflictos geopolíticos volvió a fortalecer la demanda por activos considerados seguros. Los analistas advierten que una inflación más persistente en Estados Unidos podría obligar a la Reserva Federal a endurecer nuevamente su política monetaria, impulsando una apreciación del dólar que modificaría el escenario favorable observado hasta ahora para los mercados latinoamericanos.

Dólar en América Latina: qué anticipan las nuevas proyecciones para 2026 y 2027

Las tasas de interés seguirán siendo la clave para las monedas regionales

Los especialistas consideran que el mayor riesgo para América Latina radica en un eventual incremento de las tasas de referencia de la Fed. Actualmente, el rango se mantiene entre 3,50% y 3,75%, pero las previsiones apuntan a que podría alcanzar 4,1% antes de finalizar 2026 si la inflación estadounidense vuelve a acelerarse. En ese contexto, la fortaleza de la economía norteamericana, sumada al impulso que genera la inteligencia artificial sobre la productividad, podría sostener un dólar más fuerte durante los próximos meses.

Aun así, América Latina continúa ofreciendo uno de los diferenciales de tasas más atractivos para los inversores internacionales, especialmente en economías como Brasil y Colombia. Ese diferencial alimenta el denominado carry trade, estrategia mediante la cual los capitales buscan mayores rendimientos invirtiendo en monedas con tasas de interés elevadas. Mientras esa brecha continúe siendo favorable respecto de Estados Unidos, la región seguirá captando flujos financieros que respaldan la estabilidad cambiaria.

Las proyecciones para cada país hacia 2027

Las estimaciones muestran diferencias entre las principales economías de la región. Para Brasil, se proyecta un tipo de cambio cercano a 5,30 reales por dólar al cierre de 2026 y 5,50 en 2027, mientras que México podría ubicarse en torno a 18,4 y 18,9 pesos por dólar, respectivamente. En Argentina, las previsiones ubican el tipo de cambio alrededor de 1.600 pesos por dólar para finales de 2026 y 2.100 pesos durante 2027, reflejando una depreciación más acelerada que en el resto de la región.

En el caso de Chile, las estimaciones apuntan a un dólar cercano a 900 pesos chilenos en 2026 y 880 en 2027, mientras que Perú mantendría una de las monedas más estables de Sudamérica, con un tipo de cambio estimado en 3,40 soles por dólar para ambos períodos. Uruguay alcanzaría los 41 pesos uruguayos, y Paraguay rondaría los 6.400 guaraníes por dólar hacia el próximo año.

Otros análisis internacionales coinciden en que la debilidad del dólar continúa actuando como un factor favorable para América Latina, impulsando el ingreso de capitales junto con los elevados precios de las materias primas. Este escenario beneficia especialmente a las economías exportadoras de commodities, que encuentran un respaldo adicional en la demanda global y en las elevadas tasas reales que todavía ofrecen varios bancos centrales de la región.

Sin embargo, los economistas advierten que este equilibrio depende de factores externos que pueden cambiar rápidamente. Una postura más agresiva de la Reserva Federal o un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas podrían fortalecer nuevamente al dólar, reducir el ingreso de capitales y aumentar la volatilidad cambiaria. En ese escenario, las monedas con fundamentos macroeconómicos más sólidos tendrían mayores posibilidades de sostener su estabilidad frente a un contexto internacional más desafiante.

Mercados atentos al próximo movimiento de la Fed

Los próximos meses serán determinantes para confirmar si el escenario actual se mantiene o comienza un cambio de tendencia. La evolución de la inflación estadounidense, las decisiones de la Reserva Federal y el comportamiento del dólar global seguirán siendo los principales indicadores que observarán inversores, exportadores e importadores de América Latina. Mientras tanto, la región continúa beneficiándose de un contexto internacional relativamente favorable, aunque con señales crecientes de cautela ante un posible endurecimiento de las condiciones financieras globales.

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