Trump dice que EE.UU. no necesita a Canadá, pero el agro depende de su potasa
Más del 80% de la potasa importada por Estados Unidos llega desde Canadá, un insumo decisivo para cultivos como maíz y soja.
La relación comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a tensarse esta semana después de que el presidente Donald Trump afirmara que su país no necesita a su vecino del norte, una declaración que contrasta con la dependencia estadounidense de materias primas canadienses. Para el agro, el punto más sensible está en los fertilizantes: más del 80% de las importaciones estadounidenses de potasa provienen de Canadá, un insumo esencial para cultivos de enorme peso económico como el maíz y la soja.
La discusión cobra relevancia después del fracaso de las negociaciones comerciales del viernes y la imposición estadounidense de aranceles del 50% sobre unos US$20.000 millones en productos canadienses. Las medidas alcanzan aproximadamente al 5% de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos y excluyen a la energía, pero el endurecimiento de la disputa abrió el debate sobre qué otros productos podrían convertirse en instrumentos de presión si la confrontación comercial escala.
Canadá ocupa una posición difícil de reemplazar en algunas cadenas productivas estadounidenses. Además de petróleo, gas, aluminio y electricidad, suministra la potasa utilizada por miles de establecimientos agrícolas. Incluso Pete Hoekstra, embajador estadounidense en Canadá, reconoció en junio la necesidad del fertilizante canadiense al señalar que Estados Unidos tiene sectores en los que depende de productos de su vecino y remarcar específicamente: "Necesitamos potasa".
La potasa aparece como una pieza sensible para los agricultores de EE.UU.
La posibilidad de utilizar las exportaciones de recursos naturales como respuesta comercial divide a las autoridades canadienses. El premier de Ontario, Doug Ford, señaló a la potasa consumida por los agricultores estadounidenses como "una de las herramientas más poderosas" de Canadá y sostuvo que, ante un eventual desvío de los embarques, Washington tendría que recurrir a proveedores alternativos como Rusia.
La posición es diferente en Saskatchewan, provincia estrechamente vinculada con la producción del fertilizante. Su premier, Scott Moe, rechazó aplicar aranceles a las exportaciones de recursos y advirtió sobre las consecuencias económicas de una medida de ese tipo. Según afirmó, Saskatchewan está encaminada a suministrar cerca de la mitad de la potasa mundial, por lo que gravar sus exportaciones podría afectar empleos canadienses, elevar los precios de los fertilizantes y empujar a los compradores estadounidenses hacia otros proveedores, entre ellos Bielorrusia.
La advertencia resulta especialmente relevante para el cinturón agrícola estadounidense. Una alteración en los flujos de potasa podría trasladarse a los costos de fertilización de cultivos extensivos, mientras productores y empresas deben evaluar cuánto puede escalar una disputa comercial que hasta ahora mantiene a este insumo fuera de las principales represalias. El ex premier de Alberta Jason Kenney sostuvo, sin embargo, que Canadá no debería descartar impuestos a las exportaciones de petróleo, combustibles o potasa si Trump profundiza las medidas comerciales.
Una relación de US$872.000 millones difícil de separar
La interdependencia supera ampliamente al sector agrícola. Canadá es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos después de México y, según los datos citados en la información, ambos países intercambiaron alrededor de US$872.000 millones en bienes y servicios durante el último año. El petróleo canadiense representa además cerca del 20% del consumo total estadounidense de productos petroleros, con aproximadamente 4 millones de barriles de crudo cruzando diariamente la frontera hacia el sur.
Las cadenas industriales muestran una integración similar. Canadá es una fuente dominante de aluminio para Estados Unidos y ambos países comparten una industria automotriz en la que determinadas piezas pueden atravesar la frontera hasta seis veces antes del ensamblaje final. Trump anunció que su administración aplicará aranceles del 50% a automóviles, camionetas y autopartes canadienses desde el 1 de enero de 2027, después de las elecciones legislativas de noviembre.
Para el campo estadounidense, la discusión tiene una variable mucho más concreta: cuánto costaría reemplazar una fuente que actualmente concentra más de cuatro quintas partes de las compras externas de potasa. Saskatchewan, por su parte, rechazó utilizar inmediatamente ese poder de mercado como represalia y optó por una respuesta más limitada en otros productos, mientras el abastecimiento de fertilizantes permanece como una de las piezas estratégicas de la relación comercial entre ambos países.

