Internacional

EE.UU. y China reactivan el comercio agrícola y sacuden al maíz global

El nuevo pacto entre Washington y Pekín impulsó fuerte las cotizaciones de maíz y trigo y vuelve a mover el tablero mundial de granos.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El acuerdo anunciado entre Estados Unidos y China para ampliar las compras agrícolas hasta 2028 provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales y volvió a cambiar el ánimo del comercio global de granos. La Casa Blanca confirmó que Pekín se comprometió a comprar al menos US$17.000 millones anuales en productos agrícolas estadounidenses, una decisión que impulsó inmediatamente las cotizaciones del maíz, trigo y soja y reactivó las expectativas de exportadores y fondos de inversión.

La reacción en Chicago fue inmediata. Los futuros del maíz llegaron a registrar una suba de casi 4%, la mayor ganancia intradía en seis meses, mientras que el trigo avanzó más de 3%. La soja y el algodón también acompañaron el movimiento alcista después de varias semanas marcadas por la incertidumbre y la falta de señales concretas sobre las negociaciones comerciales entre ambas potencias.

El nuevo pacto agrícola cambia el escenario internacional

El entendimiento se consolidó luego de la visita de Donald Trump a Pekín y profundiza la tregua comercial iniciada meses atrás junto al presidente chino Xi Jinping. El mercado interpreta que el nuevo esquema podría extenderse mucho más allá de la soja e incluir compras crecientes de maíz, trigo, sorgo y carne vacuna estadounidense.

Uno de los puntos que más optimismo generó entre operadores y analistas fue la posibilidad de que China vuelva a incrementar de manera sostenida las importaciones de maíz estadounidense luego de casi dos años de compras limitadas. Las dificultades climáticas registradas en regiones agrícolas chinas durante la última campaña deterioraron parte de la producción local y obligaron a reforzar la necesidad de abastecimiento externo.

En paralelo, Washington informó que China restableció el acceso para la carne vacuna de Estados Unidos al renovar los permisos de exportación de más de 400 plantas frigoríficas. La medida es interpretada como una señal de mayor apertura comercial en sectores estratégicos para el agro norteamericano.

La tensión global sigue condicionando al mercado de granos

A pesar del fuerte rebote de los precios, el mercado internacional continúa atravesado por múltiples factores de presión. Los operadores siguen de cerca la desaceleración económica de China, un elemento que podría afectar el ritmo de consumo y demanda de materias primas agrícolas en los próximos meses.

Al mismo tiempo, la guerra en Medio Oriente mantiene elevada la volatilidad sobre los costos energéticos y los fertilizantes, dos variables que impactan directamente en la rentabilidad de los productores agrícolas de todo el mundo. El cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones geopolíticas siguen generando preocupación en los mercados financieros y en la cadena global de suministros.

El acuerdo entre Washington y Pekín aparece así como una señal positiva para el comercio agrícola internacional, aunque todavía persisten dudas sobre el alcance real de los compromisos asumidos y sobre cómo evolucionará la relación entre las dos mayores economías del planeta.

Mientras tanto, el nuevo escenario vuelve a colocar al maíz y al trigo en el centro de la atención global y abre una etapa de mayor expectativa para el negocio exportador, en un contexto donde Sudamérica también busca posicionarse frente a una demanda asiática cada vez más estratégica.

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