Estados Unidos acelera acuerdos en América Latina mientras el pacto UE-Mercosur vuelve a tensarse
Washington avanza con nuevos marcos comerciales y presiona a una Unión Europea que aún no logra cerrar su trato con el bloque sudamericano.
El tablero comercial global vive una nueva fase de reacomodos mientras Estados Unidos intensifica sus acuerdos bilaterales en América Latina, en un intento por asegurar influencia económica y contener el avance de China, al tiempo que la Unión Europea enfrenta obstáculos internos para firmar el acuerdo con el Mercosur. El contraste entre ambas estrategias quedó expuesto en las últimas semanas y encendió alertas en Brasil, Argentina y otros socios de la región.
Desde Johannesburgo, donde participó del G20, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que no existen barreras pendientes para firmar el pacto UE-Mercosur el mes próximo, después de más de dos décadas de negociaciones. Calificó al acuerdo como "posiblemente el mayor del mundo", considerando los 722 millones de habitantes que suman ambos bloques y un PIB conjunto de US$ 22 billones.
Pero la confianza del gobierno brasileño contrasta con las reticencias de Francia y Hungría, que han exigido ajustes de última hora alegando riesgos para sus sectores agrícolas. Estas tensiones internas vuelven a frenar un acuerdo que el Mercosur considera prioritario para ampliar su acceso al mercado europeo, especialmente para productos agroindustriales.
Mientras Bruselas sigue debatiendo, Washington toma la delantera con una estrategia más ágil. En las últimas semanas, la administración de Donald Trump avanzó en nuevos marcos comerciales con Argentina, Guatemala, El Salvador y Ecuador, parte de una ofensiva para reposicionar a Estados Unidos como socio dominante en la región.
De acuerdo con analistas consultados por DW, estos acuerdos buscan reforzar la presencia estadounidense frente al avance chino en infraestructura, tecnología y minerales críticos, sectores donde Beijing ha aumentado de forma sostenida sus inversiones en el hemisferio.
china gana terreno y desplaza a competidores en sectores clave
Un reciente informe de la agencia alemana GTAI muestra que China continúa ampliando su posición en América Latina y ya supera a Estados Unidos y, en algunos casos, también a la Unión Europea. Argentina es uno de los ejemplos más evidentes: en los últimos años, China reemplazó a Brasil como su principal socio comercial, impulsada por mayores compras de soja, carne vacuna y cobre.
El crecimiento del comercio bilateral se acompañó de una expansión de empresas y banca china en el país, lo que generó una pérdida relativa de influencia estadounidense. En ese contexto, Washington busca recuperar terreno con acuerdos que ofrezcan condiciones preferenciales a sectores estratégicos de Argentina, especialmente en un momento en que el presidente Javier Milei depende de capital externo para apuntalar el crecimiento.
La CEPAL subraya que gran parte de la región ya accede a tarifas más bajas en su comercio con EE.UU., lo que abre oportunidades de desviación de comercio en favor de productos agroindustriales latinoamericanos, principalmente en alimentos, dispositivos médicos y manufacturas.
tensiones geopolíticas y dudas sobre el rol del Mercosur
Para varios países latinoamericanos, los nuevos marcos de Washington representan acceso técnico, diversificación productiva y un margen mayor de maniobra frente a dos superpotencias que compiten por influencia. Sin embargo, también generan dilemas.
En Argentina, expertos como Diana Luna, de la Fundación Friedrich Ebert, advierten que algunos acuerdos podrían no ser plenamente compatibles con las reglas del Mercosur, obligando a Buenos Aires a equilibrar compromisos con EE.UU. y obligaciones dentro del bloque sudamericano. Esta situación podría afectar de forma directa el comercio con Brasil, que hoy mantiene una fuerte presencia exportadora en el mercado argentino.
Desde Brasil, analistas como Marcela Franzoni, de la Universidad Ibmec, señalan que la llegada de bienes estadounidenses a menor costo podría erosionar la cuota del mercado brasileño en su principal socio comercial, justo en un momento donde el país intenta fortalecer su industria y su presencia regional.
Mientras tanto, la Unión Europea observa desde la distancia, atrapada entre exigencias ambientales, presiones internas y listas de demandas que han ralentizado el proceso con el Mercosur. En ese escenario, los acuerdos rápidos con Estados Unidos ofrecen a los gobiernos latinoamericanos resultados inmediatos, mientras el pacto con Europa sigue entre dudas y promesas incumplidas.

