Brasil recibe otro golpe de EE.UU.: un nuevo arancel eleva la presión sobre sus exportaciones
Washington aplicará desde este viernes un nuevo arancel del 12,5% a productos brasileños por presuntas fallas en el control del trabajo forzoso. El impacto alcanza a sectores estratégicos del país.
Estados Unidos confirmó este jueves la aplicación de un nuevo arancel del 12,5% sobre productos procedentes de Brasil, una medida que comenzará a regir desde este viernes y que se fundamenta en la investigación de Washington sobre el combate al trabajo forzoso. La decisión afecta también a otros 59 países, pero coloca a Brasil entre las economías con mayor carga arancelaria, una situación que preocupa por su impacto sobre la competitividad de las exportaciones.
La nueva tasa se agregará al recargo del 25% que ya pesa sobre determinados productos brasileños alcanzados por investigaciones comerciales previas, entre ellos el etanol. En esos casos, la carga total ascenderá al 37,5%, elevando significativamente los costos de ingreso al mercado estadounidense.
Con esta decisión, Brasil pasa a ser el segundo país con mayores aranceles aplicados por Estados Unidos, solo por detrás de China.
Washington apunta al trabajo forzoso y Brasil cuestiona los fundamentos
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sostuvo que Brasil integra el grupo de países que no aplican de manera efectiva prohibiciones a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, una situación que, según Washington, perjudica a las empresas que cumplen con estándares laborales y distorsiona la competencia internacional.
Sin embargo, autoridades y especialistas brasileños rechazan esa interpretación. Datos del Índice Global de Esclavitud, presentado al G20 por la organización Walk Free, indican que Estados Unidos importa un volumen muy superior de productos con riesgo de trabajo forzoso. El informe estima que las compras estadounidenses de este tipo de bienes alcanzan los US$ 169.600 millones anuales, mientras que Brasil importa alrededor de US$ 5.600 millones.
La Casa Blanca aclaró que el nuevo arancel no alcanzará a todos los productos. Quedarán exceptuados aquellos considerados estratégicos para la economía estadounidense, como materias primas cuya falta podría generar desabastecimiento, productos sin capacidad suficiente de producción local o bienes cuya exención contribuya a fortalecer las políticas contra el trabajo forzoso.
El Gobierno brasileño activa un plan para amortiguar el impacto
El informe estadounidense reconoce que Brasil mantiene compromisos internacionales para combatir el trabajo esclavo y destaca la existencia de la denominada "Lista Sucia", que identifica empleadores involucrados en este tipo de prácticas. No obstante, considera que el país aún no dispone de mecanismos suficientemente eficaces para impedir el ingreso de productos elaborados con mano de obra forzada en otros mercados.
Ante el endurecimiento de las medidas comerciales, el Gobierno brasileño ya había anticipado la posibilidad de este nuevo arancel y lanzó la tercera etapa del Plan Brasil Soberano, destinado a reducir el impacto sobre las empresas exportadoras.
La iniciativa movilizará 18.500 millones de reales en líneas de crédito financiadas por el Tesoro Nacional y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Los recursos estarán dirigidos a sectores como acero, aluminio, automotriz, muebles, madera, maquinaria, equipos eléctricos, plásticos, calzado, papel, azúcar y otros rubros industriales afectados por las restricciones estadounidenses.
La decisión de Washington añade un nuevo foco de incertidumbre para el comercio bilateral y podría afectar la competitividad de varios sectores exportadores brasileños. Para el agro, el desafío será sostener el acceso a uno de sus principales mercados mientras el gobierno busca reducir el impacto económico y mantener abiertas las vías de negociación con Estados Unidos.

