Los nuevos aranceles de EE. UU. golpean a América Latina: ¿qué países quedaron alcanzados?
EE. UU. activó nuevos aranceles para 60 economías. Argentina, Brasil y México figuran entre los países alcanzados por la medida.
Estados Unidos volvió a endurecer su política comercial y reconfiguró el acceso de decenas de países a su mercado. La administración de Donald Trump puso en vigor un nuevo esquema de aranceles para importaciones provenientes de 60 economías, entre ellas varios socios estratégicos de América Latina como Argentina, Brasil, México y Ecuador. La medida reemplaza el arancel temporal del 10% aplicado durante los últimos meses y establece gravámenes de hasta el 12,5%, generando un nuevo foco de incertidumbre para los exportadores que dependen del mercado estadounidense.
Según informó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), las economías alcanzadas representan el 99,4% de todas las importaciones estadounidenses, por lo que el alcance de la decisión trasciende ampliamente a un grupo reducido de países y vuelve a colocar al comercio internacional en el centro de las tensiones económicas.
Washington justificó la medida a partir de investigaciones iniciadas este año bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mediante las cuales evaluó si los principales socios comerciales cuentan con mecanismos suficientes para prevenir y controlar la utilización de trabajo forzoso en las cadenas de producción.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que muchos países no cumplen con estándares equivalentes a los exigidos por Estados Unidos y afirmó que la nueva política busca proteger tanto los derechos humanos como la competencia comercial.
Argentina, Brasil y México, entre los países alcanzados
El nuevo régimen establece diferentes niveles de gravámenes según cada economía.
Argentina, México, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador y Trinidad y Tobago quedaron comprendidos dentro del grupo que enfrentará un arancel del 10% para una parte importante de sus exportaciones hacia Estados Unidos.
En tanto, Brasil fue incluido entre las economías que soportarán un gravamen general del 12,5%, junto con países como China, Australia, Sudáfrica, Tailandia y Vietnam.
La Unión Europea y Taiwán tendrán un tratamiento diferente, ya que el nuevo esquema se combinará con el arancel de Nación Más Favorecida (MFN), mientras que Japón, Corea del Sur y Suiza afrontarán una carga total que también podrá alcanzar el 12,5%.
Aunque la medida tiene un alcance amplio, Washington decidió excluir cientos de productos considerados estratégicos para evitar impactos sobre la industria y los consumidores estadounidenses.
Entre las excepciones figuran petróleo, gas natural, fertilizantes, determinadas materias primas agrícolas, alimentos específicos y bienes cuya aplicación de aranceles podría provocar problemas de abastecimiento o aumentos significativos de precios.
También quedaron exceptuadas las mercaderías que ya estaban en tránsito antes de la entrada en vigor del nuevo régimen y numerosos productos comprendidos dentro del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).
El agro vuelve a seguir de cerca las decisiones de Washington
Para América Latina, la decisión llega en un momento especialmente sensible. Estados Unidos continúa siendo uno de los principales destinos para las exportaciones agroindustriales de la región y cualquier modificación en las condiciones de acceso puede alterar la competitividad de cadenas como la carne, los productos procesados, las frutas, los alimentos industrializados y diversas manufacturas de origen agropecuario.
Aunque buena parte de las materias primas agrícolas quedó fuera del nuevo esquema, los analistas advierten que el endurecimiento de la política comercial estadounidense incrementa la incertidumbre para las empresas exportadoras, especialmente aquellas que integran cadenas globales de valor.
La decisión también podría acelerar la búsqueda de nuevos mercados por parte de varios países latinoamericanos, un proceso que ya venía fortaleciéndose a partir de acuerdos comerciales con Asia, Medio Oriente y otros destinos emergentes.
Las reacciones internacionales no tardaron en aparecer. China calificó la medida como una nueva acción unilateral, mientras que Brasil, Australia y Noruega cuestionaron sus fundamentos jurídicos. En contraste, la Unión Europea sostuvo que el nuevo esquema se mantiene dentro de los parámetros acordados recientemente con Washington, y Canadá confirmó que continuará negociando con las autoridades estadounidenses.
Con esta nueva ofensiva comercial, Estados Unidos vuelve a colocar los aranceles como una herramienta central de su política económica, reabriendo un escenario de mayor volatilidad para el comercio mundial. Para los exportadores agroalimentarios de América Latina, el desafío ya no pasa únicamente por producir más o ganar competitividad, sino también por adaptarse a un entorno comercial donde las reglas pueden cambiar con rapidez y modificar el acceso a uno de los mercados más importantes del mundo.

