La industria se adelanta al impacto de la crisis en Medio Oriente para evitar faltantes
El aumento de los fletes, el encarecimiento del petróleo y las demoras en los envíos desde Asia obligan a las empresas a adelantar importaciones para sostener la producción.
Las empresas de El Salvador comenzaron a adelantar sus compras de materias primas e insumos para reducir el impacto de la crisis en Medio Oriente sobre las cadenas de suministro. La estrategia responde al aumento de los costos logísticos, el encarecimiento del petróleo y las demoras en los embarques provenientes de Asia, aunque el sector empresarial asegura que, por ahora, no existen riesgos de desabastecimiento para la industria nacional.
La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) informó que las compañías han reforzado la planificación de sus importaciones con el objetivo de mantener la producción y garantizar el abastecimiento durante el último trimestre del año, período en el que tradicionalmente aumenta la actividad económica.
Según la gremial, las empresas no solo enfrentan un incremento en los costos de transporte marítimo, sino también mayores tiempos de espera para recibir mercancías procedentes del mercado asiático, origen de una parte importante de los insumos utilizados por la industria salvadoreña.
Pese a este escenario, el sector privado sostiene que la anticipación en las compras ha permitido mantener la continuidad de las operaciones y evitar interrupciones en la producción.
La presidenta de Camarasal, Leticia Escobar, explicó que la organización mantiene un seguimiento permanente de la evolución de los mercados internacionales y comparte información con las empresas afiliadas para facilitar la toma de decisiones frente a un contexto de alta volatilidad.
Entre las principales recomendaciones figura adelantar pedidos, reforzar la planificación logística y monitorear la disponibilidad de inventarios para reducir el impacto de posibles retrasos en el transporte internacional.
El aumento de los fletes presiona a la industria, pero no genera escasez
Aunque las empresas reportan mayores costos de producción derivados del incremento del precio del petróleo y del transporte marítimo, la dirigencia empresarial afirma que esas presiones todavía no se han traducido en faltantes de materias primas.
Las compañías consultadas por Camarasal reconocen que existen demoras en la llegada de mercancías desde Asia, pero aclaran que, hasta el momento, los retrasos no han afectado el abastecimiento de las plantas industriales.
Uno de los sectores más expuestos es el de los plásticos. La Asociación Salvadoreña de la Industria del Plástico (Asiplastic) advirtió recientemente que algunos embarques de insumos registran demoras de hasta 90 días, debido a que las navieras priorizan los envíos hacia Estados Unidos y otros grandes mercados.
El impacto también se refleja en los costos logísticos. Mientras antes del conflicto el transporte de un contenedor desde Asia costaba entre 1.600 y 1.800 dólares, actualmente los valores se ubican entre 8.000 y 9.000 dólares, multiplicando varias veces el gasto de importación para las empresas.
A esto se suma el encarecimiento de la resina plástica, principal materia prima de ese sector, cuyo precio continúa hasta un 60 % por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, a finales de febrero.
El aumento de los costos representa un desafío para numerosas industrias que dependen de insumos importados, aunque muchas empresas optaron por absorber parte de ese impacto para mantener la estabilidad de sus operaciones y evitar trasladar completamente los incrementos a los consumidores.
Para el sector empresarial salvadoreño, la capacidad de anticipar compras y diversificar la planificación logística se convirtió en un factor clave para sostener la producción en un escenario internacional marcado por la incertidumbre.
Mientras persistan las tensiones en Medio Oriente y continúen las dificultades en el transporte marítimo internacional, las compañías seguirán ajustando sus estrategias de abastecimiento para proteger sus cadenas de suministro y minimizar el efecto de las disrupciones sobre la actividad económica del país.

