Industria Láctea

El Salvador busca reducir su dependencia de Nicaragua con leche en polvo

Una reforma aprobada por el Congreso habilita el uso de leche en polvo como materia prima y abre un nuevo capítulo para una industria que importa casi la mitad de sus lácteos desde Nicaragua.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El Salvador dio un paso que podría modificar la dinámica de su mercado lácteo. Tras la aprobación de una reforma legislativa que permite utilizar leche en polvo como materia prima industrial, referentes del sector sostienen que el país podrá reducir parte de su dependencia de los productos importados desde Nicaragua, origen de 47% de los lácteos adquiridos por el mercado salvadoreño durante 2025. La discusión cobra relevancia porque el país mantiene un déficit estructural de producción y depende cada vez más de las compras externas para abastecer el consumo interno.

Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, aseguró que la incorporación de leche en polvo no reemplazará la producción local de leche fluida, sino que funcionará como una herramienta complementaria para fortalecer la capacidad de abastecimiento de la industria.

Según el dirigente, El Salvador era el único país de la región que mantenía restricciones para utilizar este insumo en la elaboración de determinados productos, mientras que los alimentos importados ya ingresaban al mercado con componentes derivados de leche en polvo.

Un mercado que depende cada vez más de las importaciones

La discusión se produce en un contexto donde la producción nacional no alcanza para cubrir la demanda interna. Datos de la Asociación Salvadoreña de Ganaderos e Industriales de la Leche (Asileche) estiman que el déficit productivo ronda el 30% del consumo nacional, obligando al país a recurrir a importaciones para equilibrar la oferta.

Las cifras del Banco Central de Reserva muestran la magnitud de esta dependencia. Durante 2025, El Salvador importó productos lácteos por más de US$360 millones, incluyendo leche, quesos, mantequilla y otros derivados.

El volumen representó un incremento de 14,2% respecto de 2024, reflejando el crecimiento sostenido de la demanda y la necesidad de complementar la producción local.

Nicaragua continúa siendo el principal proveedor externo. Las compras procedentes de ese país alcanzaron US$170 millones, consolidando una participación cercana a la mitad del mercado importador salvadoreño.

Rendón cuestionó que algunos productos ingresan a precios inferiores a los que puede ofrecer la producción local, una situación que, según los productores, genera distorsiones competitivas para los ganaderos nacionales.

Las compras a Estados Unidos crecen con fuerza

Mientras Nicaragua mantiene el liderazgo, Estados Unidos se consolida como el segundo proveedor más importante para el mercado salvadoreño.

Las importaciones provenientes de ese país alcanzaron US$71,6 millones en 2025, con un crecimiento de 28% respecto del año anterior y una participación cercana al 20% del total importado.

Este avance coincide con las negociaciones que mantienen ambos países para profundizar la apertura comercial en productos agropecuarios y alimentos procesados.

Para la industria local, el desafío será encontrar un equilibrio entre el abastecimiento externo y el fortalecimiento de la producción nacional. Los productores insisten en que la autorización para utilizar leche en polvo no debería afectar la recepción de leche fluida proveniente de los tambos salvadoreños ni reducir las cuotas de entrega actualmente vigentes.

La reforma abre además un debate más amplio sobre competitividad, costos industriales y seguridad alimentaria. En un escenario donde la demanda continúa creciendo y la producción local enfrenta limitaciones estructurales, la incorporación de nuevos insumos aparece como una alternativa para mejorar la capacidad de respuesta del sector.

Sin embargo, el verdadero impacto de la medida dependerá de cómo evolucione la producción nacional y de si la industria logra utilizar esta herramienta para reducir costos sin comprometer el desarrollo de la ganadería lechera local. Con importaciones que superan los US$360 millones anuales, el mercado lácteo salvadoreño se encuentra ante una transformación que podría redefinir el equilibrio entre producción interna y abastecimiento externo durante los próximos años.

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