El Salvador busca reforzar siembra de maíz y frijol con préstamo de $6 millones
El gobierno envió a la Asamblea una reforma presupuestaria para financiar la tecnificación agrícola a través del Centro de Desarrollo de Comercio Agropecuario.
El Salvador prepara un nuevo impulso a la producción de maíz y frijol, cultivos esenciales en la dieta básica del país. El gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, solicitó a la Asamblea Legislativa la incorporación de $6 millones provenientes de un préstamo otorgado por el Banco de Fomento Agropecuario (BFA) al Centro de Desarrollo de Comercio Agropecuario (CDCA), una entidad estatal descentralizada.
La propuesta, recibida el 27 de agosto en la Comisión de Hacienda, busca dar forma al programa "Fomento de la siembra de alto rendimiento de maíz y frijol", que apunta a mejorar la productividad y la tecnificación de los procesos agrícolas. Según el ministro de Hacienda, Jerson Posada, los fondos se orientarán a prácticas de mecanización y modernización de los cultivos, con el objetivo de aumentar la oferta nacional de granos básicos y reducir la vulnerabilidad alimentaria.
Reforma presupuestaria y destino de los recursos
El secretario jurídico de la Presidencia, Adolfo Muñoz, fue el encargado de remitir la solicitud a Hacienda, que a su vez la trasladó al Legislativo. El plan contempla que los recursos se incorporen al presupuesto bajo la línea de trabajo "Innovación, competitividad y programas agroproductivos", reforzando la capacidad operativa del CDCA.
El Centro de Desarrollo de Comercio Agropecuario nació bajo la Ley de Comercialización Agrícola, con la misión de disminuir las distorsiones de precios de los productos agrícolas. Aunque inicialmente su función era regular precios, tras observaciones presidenciales se redefinió su rol para concentrarse en la competitividad y el fortalecimiento del comercio agropecuario.
Un contexto de inseguridad alimentaria
El anuncio se produce en un momento sensible: 2,9 millones de salvadoreños enfrentaron inseguridad alimentaria moderada o grave entre 2022 y 2024, de acuerdo con el informe "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo", publicado en julio de 2025 por cinco agencias de Naciones Unidas. Esta cifra representa un aumento de 3,3 puntos porcentuales respecto al período 2014-2016.
La situación coloca al país en un escenario de alta vulnerabilidad. En agosto de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a El Salvador en la lista de países con "alto riesgo" de incremento en la desnutrición y enfermedades vinculadas a pérdidas agrícolas derivadas de los impactos del fenómeno El Niño, proyectados a mediano plazo.
Retos institucionales
El CDCA ha atravesado tensiones desde su creación. Su primer director, un empresario vinculado al transporte y la logística, renunció en abril de 2024, dejando al organismo bajo nuevas autoridades en un momento clave para la ejecución de programas estratégicos. La llegada de estos recursos marca, en este sentido, una oportunidad para reforzar la operatividad de la entidad y consolidar su papel en la política agroalimentaria nacional.
Estrategia frente a la seguridad alimentaria
Con la inyección de fondos, el gobierno pretende garantizar que la siembra de maíz y frijol de alto rendimiento pueda sostener la oferta interna, reducir la dependencia de importaciones y amortiguar los efectos de la volatilidad climática y del mercado internacional. En un país donde estos granos constituyen la base de la canasta familiar, la iniciativa cobra un carácter estratégico tanto en términos de producción como de cohesión social.
La discusión en la Asamblea será determinante para aprobar el uso de los fondos. Mientras tanto, la apuesta oficial es clara: avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria, en un contexto en el que el acceso a los granos básicos está directamente vinculado al bienestar de millones de familias salvadoreñas.