Estados Unidos eleva al 50% los aranceles a Canadá y alcanza productos del agro
La nueva etapa de la disputa comercial entró en vigor este martes y amplía las categorías alcanzadas, con lácteos y otros bienes dentro de la pulseada bilateral.
Estados Unidos puso en vigencia este martes 15 de septiembre una nueva modificación de sus aranceles contra Canadá, con gravámenes adicionales del 50% sobre productos incluidos en las listas alcanzadas por las medidas de la administración de Donald Trump. Entre los bienes incorporados aparecen determinados quesos y otros productos vinculados al sector agroalimentario, además de vehículos todoterreno, embarcaciones y manufacturas. La decisión profundiza una disputa que ya generó represalias canadienses y aumenta la incertidumbre para cadenas productivas estrechamente integradas a ambos lados de la frontera.
La medida no surgió de manera aislada. Washington había aplicado previamente aranceles adicionales a importaciones canadienses bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, mientras Ottawa respondió con su propio esquema de represalias. Desde el 8 de septiembre, Canadá aplica tasas de 15%, 25% y 50% sobre productos estadounidenses que abarcan US$27.600 millones en importaciones, con impacto sobre lácteos, maquinaria agrícola, acero, electrónica, pulpa y papel, entre otros sectores.
La Casa Blanca volvió entonces a modificar el alcance de sus medidas. Algunos bienes fueron retirados de las listas estadounidenses y otros quedaron incorporados a los aranceles adicionales. La propia administración señaló que las modificaciones que comenzaron a regir el 15 de septiembre incluyen desde vehículos todoterreno hasta nuevos productos lácteos y que las tasas alcanzan incluso a mercaderías que cumplan con las reglas de origen del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
Los lácteos quedan en el centro de una disputa que todavía puede escalar
El conflicto tiene un capítulo especialmente sensible para el agro. La administración Trump sostiene que el sistema canadiense de cupos arancelarios para determinados quesos perjudica el acceso de los productores estadounidenses. Sobre esa base, Washington ya había establecido en julio un arancel adicional del 50% para determinados productos canadienses, utilizando facultades de la Sección 338. Canadá cuestionó las medidas y respondió posteriormente con aranceles propios.
Para las empresas agroalimentarias, el problema supera el porcentaje aplicado en la frontera. Estados Unidos y Canadá mantienen cadenas de suministro profundamente conectadas, por lo que las represalias pueden modificar costos, proveedores y destinos comerciales. En el caso de los lácteos, la disputa afecta además un segmento donde las condiciones de acceso al mercado canadiense ya venían siendo motivo de fricción entre Washington y Ottawa.
La nueva ronda tampoco representa el último movimiento anunciado. La Casa Blanca dispuso que determinados productos canadienses actualmente alcanzados por los aranceles quedarán directamente excluidos de la importación estadounidense desde el 29 de septiembre. Entre las medidas oficiales aparecen prohibiciones sobre ciertos productos lácteos y otras mercaderías, un paso más restrictivo que la aplicación de un derecho aduanero.
Hasta esa fecha, los productos incluidos en las futuras prohibiciones que hayan ingresado previamente pero todavía no hayan sido despachados para consumo continuarán sujetos a la tasa adicional del 50%, según las proclamaciones presidenciales. La decisión aumenta la presión sobre importadores y proveedores que trabajan con mercadería en tránsito y obliga a revisar con precisión las posiciones arancelarias alcanzadas.
Maquinaria agrícola y alimentos entran en una pelea comercial más amplia
La respuesta canadiense muestra hasta dónde se extendió el conflicto fuera de los productos inicialmente cuestionados. Ottawa informó que sus contramedidas abarcan sectores como maquinaria agrícola, lácteos, acero, electrodomésticos, electrónica, pulpa y papel, aplicando diferentes niveles de arancel según el producto estadounidense afectado. El gobierno canadiense presentó ese esquema como una respuesta equivalente a las medidas adoptadas previamente por Washington.
Para el agro norteamericano, la inclusión de maquinaria y alimentos introduce dos frentes diferentes. Por un lado, puede encarecer el intercambio de equipos y componentes utilizados por empresas y productores. Por otro, las restricciones sobre productos agroalimentarios pueden alterar flujos comerciales que durante años funcionaron dentro de un mercado regional altamente integrado.
La escalada también plantea interrogantes sobre el funcionamiento del T-MEC. La Casa Blanca especificó que los aranceles de la Sección 338 se aplican a los productos alcanzados aun cuando cumplan las reglas de origen del acuerdo norteamericano, mientras algunas de esas tasas pueden sumarse a otros gravámenes establecidos bajo la Sección 232.
El próximo punto de atención llegará el 29 de septiembre, cuando comenzarán las prohibiciones de ingreso anunciadas por Washington para determinados productos canadienses. Hasta entonces, empresas agrícolas, industrias alimentarias e importadores deberán operar con un esquema comercial que cambió varias veces en pocas semanas y que ya combina aranceles de hasta 50%, represalias canadienses y restricciones directas a determinadas importaciones.

