Internacional

El campo europeo advierte pérdidas récord por el costo de fertilizantes

Organizaciones agrarias alertan que el nuevo impuesto al carbono encarecerá los insumos y presionará la rentabilidad del sector en los próximos años.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El sector agrícola de la Unión Europea advierte que el encarecimiento de los fertilizantes por el impuesto al carbono podría generar pérdidas de hasta 39.000 millones de euros en siete años, una cifra equivalente al 10% del presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC). La preocupación crece entre productores y cooperativas ante el impacto directo en los costos de producción.

El eje del problema es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que obliga a pagar por las emisiones de CO incorporadas en productos importados, incluidos los fertilizantes. La medida busca equiparar condiciones con la industria europea, que ya está sujeta al régimen de comercio de emisiones.

Sin embargo, desde el agro advierten que el efecto inmediato será un aumento en el precio de los insumos, en un mercado donde cerca del 30% de los fertilizantes nitrogenados son importados.

Costos en alza y presión sobre la competitividad

Las estimaciones del sector indican que el impacto directo comenzará en 820 millones de euros en 2026, pero escalará a 3.400 millones en 2034, acumulando unos 12.000 millones solo por el efecto del arancel.

A este impacto se suma un efecto adicional: los productores europeos de fertilizantes podrían ajustar sus precios al alza, alineándose con los valores más altos de los productos importados. Este movimiento amplificaría el costo total para los agricultores hasta alcanzar los 39.000 millones de euros.

El resultado es una presión creciente sobre la rentabilidad del sector. Mientras los costos suben por decisiones regulatorias y por el encarecimiento global de insumos, los precios de los productos agrícolas siguen atados a los mercados internacionales.

El agro europeo enfrenta un desbalance que compromete su competitividad frente a países con menores costos productivos. También aparecen riesgos sobre la producción y el abastecimiento interno.

A nivel global, el mercado de fertilizantes ya viene tensionado. El alza en los precios de la energía, especialmente vinculada a Medio Oriente, elevó el costo de los nitrogenados entre un 30% y un 60%, lo que profundiza el impacto del nuevo esquema europeo.

Las organizaciones agrícolas piden revisar el mecanismo y aplicar medidas que compensen los mayores costos. El debate ya excede al sector: involucra el equilibrio entre políticas ambientales, producción de alimentos y competitividad internacional.

El resultado de esta discusión será determinante para el rumbo del agro europeo en los próximos años, en un escenario donde el costo de producir se vuelve un factor cada vez más crítico.

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