Suben los precios de alimentos y crece la presión en los mercados
El índice de la FAO aumentó en marzo impulsado por energía y biocombustibles, con subas en aceites, azúcar y carne.
El índice de precios de los alimentos de la FAO volvió a mostrar una tendencia alcista en marzo y se ubicó en 128,5 puntos, con un incremento del 2,4% respecto a febrero y un 1,0% por encima del nivel registrado un año atrás. La suba estuvo impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, que impactó de forma directa en distintos mercados agrícolas y reconfiguró las expectativas globales.
El aumento de los costos energéticos, en un entorno de tensiones en Medio Oriente, generó un efecto en cadena sobre los precios de los alimentos. El vínculo entre energía, fertilizantes y transporte volvió a reflejarse en las cotizaciones internacionales, especialmente en aquellos productos vinculados a la producción de biocombustibles.
Aceites, azúcar y carne explican la suba del índice
El mayor impulso provino del índice de aceites vegetales, que registró un alza del 5,1% mensual y se ubicó 13,2% por encima de su nivel interanual. El aumento se explicó por las subas en los precios del aceite de palma, soja, girasol y colza, en un escenario donde el petróleo más caro fortalece la demanda de biodiésel.
El índice del azúcar también mostró un fuerte avance, con una suba del 7,2% en marzo. Este movimiento responde a la expectativa de que Brasil destine una mayor proporción de la caña a la producción de etanol, reduciendo la oferta disponible para el mercado alimentario.
En el caso de la carne, el índice aumentó 1,0% impulsado por la demanda estacional en Europa para carne de cerdo y por una menor disponibilidad de ganado en Brasil, lo que elevó los precios del bovino.
Cereales con subas moderadas y arroz en retroceso
El índice de precios de los cereales registró un incremento más moderado, del 1,5% mensual. El trigo lideró las subas con un alza del 4,3%, afectado por condiciones de sequía en Estados Unidos y una posible reducción de la superficie sembrada en Australia.
El maíz mostró una leve recuperación, sostenido por la demanda vinculada al etanol y el impacto de los costos de fertilizantes, aunque la amplia oferta global limitó mayores subas. En contraste, el arroz registró una caída del 3,0%, influido por el avance de las cosechas, una menor demanda importadora y la depreciación de algunas monedas frente al dólar.
Los productos lácteos también acompañaron la tendencia, con un incremento del 1,2%, impulsado por la suba en la leche en polvo ante una menor oferta en Oceanía, mientras que el comportamiento del queso fue dispar entre regiones.
El movimiento del índice refleja un mercado que vuelve a tensionarse por factores externos. La evolución de la energía, el clima y las decisiones productivas de los principales exportadores serán determinantes para el comportamiento de los precios en los próximos meses, en un escenario donde la volatilidad vuelve a instalarse en el comercio global de alimentos.

