Mercados de Insumos

Millón de toneladas de fertilizantes siguen atrapadas pese al acuerdo entre EE.UU. e Irán

Más de 40 buques cargados con fertilizantes continúan esperando en la región del Golfo. La reapertura de Ormuz no garantiza una normalización inmediata.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Un eventual acuerdo transitorio entre Estados Unidos e Irán para poner fin a meses de enfrentamientos militares y reabrir completamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz no tendría un impacto inmediato sobre el flujo global de fertilizantes. Aunque el entendimiento podría restablecer una de las rutas marítimas más importantes del mundo, más de 40 buques cargados con fertilizantes continúan esperando condiciones seguras para navegar, una situación que sigue afectando el comercio internacional de insumos agrícolas.

La incertidumbre responde principalmente a cuestiones operativas y de seguridad. Los armadores todavía evalúan los riesgos antes de retomar las rutas habituales, mientras cientos de embarcaciones retenidas durante los últimos meses buscarán acceder simultáneamente al corredor marítimo una vez que se normalice la circulación.

El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica para el comercio mundial de energía y materias primas. Por allí transita cerca de un tercio del comercio global de urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados por la agricultura mundial.

Más de 40 buques permanecen a la espera

Según datos de seguimiento marítimo recopilados por Bloomberg y la consultora Kpler, decenas de embarcaciones continúan inmovilizadas en la región del Golfo transportando fertilizantes que no han podido cruzar el estrecho desde que comenzaron las hostilidades a finales de febrero.

Las cifras muestran la magnitud de la interrupción. Las exportaciones semanales de fertilizantes desde la región se redujeron cerca de 90% respecto de los niveles previos al conflicto, pasando de aproximadamente 600.000 toneladas semanales a finales de febrero a apenas 60.000 toneladas a comienzos de junio.

La situación afecta especialmente a la urea, un producto clave para los cultivos de maíz, trigo, arroz y otras producciones agrícolas de gran escala.

Aun cuando el tránsito marítimo sea restablecido, los fertilizantes podrían no estar entre las primeras cargas en recuperar la normalidad. Los analistas consideran que los buques petroleros y metaneros recibirán prioridad debido a la importancia estratégica de los suministros energéticos para la economía global.

El mercado espera una mayor presión bajista sobre los precios

La demora en la liberación de los cargamentos coincide con un período de debilitamiento en los precios internacionales de los fertilizantes. La urea acumula una caída superior al 30% desde mediados de abril, impulsada por la flexibilización de las exportaciones chinas y por el cierre de la temporada principal de siembra en gran parte del hemisferio norte.

Sin embargo, los valores en Estados Unidos aún permanecen cerca de 10% por encima de los registrados hace un año, reflejando que parte del riesgo asociado al conflicto todavía continúa incorporado en el mercado.

De acuerdo con estimaciones de la consultora CRU, los buques actualmente retenidos en la región transportan alrededor de un millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados. Cerca del 40% de ese volumen ya tiene como destino final el mercado de India.

El resto de la carga podría volver progresivamente al circuito comercial internacional una vez que la navegación recupere la normalidad. De concretarse ese escenario, el ingreso simultáneo de grandes volúmenes de fertilizantes al mercado podría aumentar la oferta disponible y generar una presión adicional sobre los precios globales durante los próximos meses.

Para los productores agrícolas, la evolución de la situación en Ormuz seguirá siendo un factor clave, ya que cualquier retraso adicional podría afectar la disponibilidad y logística de fertilizantes en distintas regiones productoras del mundo.

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