El FMI alerta por inflación global ante la escalada del conflicto en Irán
El organismo advierte subas en energía, presión sobre alimentos y menor crecimiento global, con impactos más fuertes en países importadores.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la guerra iniciada el 28 de febrero en Irán ya está generando efectos sobre la economía global, con presiones inflacionarias, menor crecimiento y mayor incertidumbre, en un escenario que impacta de forma desigual según la dependencia energética de cada país.
El organismo señaló que el conflicto está afectando variables clave como los precios del petróleo y el gas, las cadenas de suministro y los mercados financieros, en un contexto donde la volatilidad vuelve a instalarse como factor dominante.
Según el FMI, la magnitud del impacto dependerá de la duración del conflicto y del nivel de daño sobre la infraestructura energética y las rutas comerciales. En un escenario de corta duración, se espera una suba abrupta pero transitoria de los precios energéticos, mientras que una guerra prolongada implicaría costos sostenidos y mayor presión inflacionaria global.
Energía cara y presión sobre alimentos
El organismo advierte que todos los escenarios convergen en un mismo resultado: precios más altos y menor crecimiento económico, con efectos más severos en los países importadores de energía y en las economías con menor margen fiscal.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 25 % del petróleo mundial y el 20 % del gas natural, lo que lo convierte en un nodo estratégico para la estabilidad energética global. Cualquier interrupción en esta vía podría amplificar el impacto sobre los mercados.
En Europa, la vulnerabilidad es dispar. Países como Italia y Reino Unido presentan mayor exposición por su dependencia del gas, mientras que Francia y España cuentan con mayor respaldo gracias a su matriz energética más diversificada.
El informe también advierte que regiones como América Latina, África y Asia Pacífico enfrentarán presiones adicionales por el aumento en los precios de fertilizantes y alimentos, un punto crítico para las economías emergentes y el sector agroindustrial.
Además, el conflicto está reconfigurando las cadenas de suministro globales, obligando a desviar rutas comerciales y generando mayores costos logísticos y demoras en la entrega de insumos estratégicos, lo que añade un nuevo factor de tensión a la economía internacional.

