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Guerra en Medio Oriente impulsa a Brasil por el petróleo, pero sube la inflación

El FMI advierte que el conflicto con Irán mejora exportaciones energéticas, pero encarece costos y presiona sobre alimentos y consumo en América Latina.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán está generando impactos mixtos en América Latina, con Brasil entre los países beneficiados por el alza del petróleo, aunque con un efecto directo sobre la inflación. El Fondo Monetario Internacional advirtió en un informe publicado el 17 de abril que el conflicto impulsa a las economías exportadoras de energía, pero también encarece los costos en toda la región.

Suben los ingresos por energía, pero también los costos en toda la región

El organismo explicó que países como Brasil, junto a Colombia, Guyana o Estados Unidos, se ven favorecidos por el aumento de los precios internacionales del petróleo y el gas. Este escenario permite mejorar el crecimiento económico y las cuentas fiscales, en un contexto global atravesado por la volatilidad.

En ese marco, el FMI elevó su proyección de crecimiento para Brasil en 2026 al 1,9%, impulsado por el mayor valor de sus exportaciones energéticas. Sin embargo, también ajustó al alza su previsión de inflación al 4,3%, reflejando el impacto del encarecimiento de la energía sobre el resto de la economía.

El informe advierte que el efecto inflacionario será generalizado. "Los costos de combustibles, transporte, alimentos y otros insumos aumentarán significativamente", señaló Nigel Chalk. Esta situación golpea especialmente a los hogares con menor capacidad de absorción y también a sectores productivos, incluido el agro, que enfrenta mayores costos en insumos y logística.

Al mismo tiempo, los países importadores de energía -en particular economías del Caribe y Centroamérica- aparecen como los más expuestos, debido a su alta dependencia de combustibles externos y menor margen fiscal para amortiguar el impacto.

En el caso de Brasil, el FMI destacó que su matriz energética con fuerte presencia de fuentes renovables actúa como un factor que ayuda a moderar el impacto del shock externo. Aun así, el escenario sigue condicionado por la evolución del conflicto y la incertidumbre en los mercados internacionales.

Para 2027, el organismo proyecta que la economía brasileña crecerá un 2%, mientras que la inflación se desaceleraría al 3%, en línea con una eventual estabilización de los precios energéticos.

En este contexto, el FMI recomendó mantener políticas fiscales creíbles y evitar controles generalizados de precios, sugiriendo que el limitado margen de acción se utilice de manera focalizada para asistir a los sectores más vulnerables, incluyendo productores y empresas afectadas por el aumento de costos.

El conflicto, con episodios recientes vinculados al Estrecho de Ormuz y señales de negociación entre Washington y Teherán, continúa siendo un factor determinante para la evolución de los mercados energéticos y el desempeño económico de América Latina

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